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¡Enhorabuena!

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Guillermo Cáez Gómez

Muchos años y muchos muertos han pasado desde que en 1962 se empezó a hablar de los daños que ocasionaba el asbesto en Colombia. Esos mismos años y muertos en nuestro país son testigos silenciosos de una batalla que termina una de sus etapas: el asbesto, en toda su cadena productiva, será proscrito en Colombia a partir de 2021. La Ley Ana Cecilia Niño dejó de ser un sueño por el que luchamos muchos.

Celebramos cada debate con el silencio prudente de no cantar victoria anticipadamente. Cuatro debates, unanimidad en Cámara y Senado, fue la respuesta a una discusión que no podía estar lejos del Congreso, que esta vez estuvo a la altura al legislar por la salud de los colombianos. Enhorabuena por la valiente, estudiosa y persistente senadora Nadia Blel, que no se rindió y una y otra vez logró generar la dinámica necesaria para que estemos hablando hoy de una ley de la república.

Superado lo que era obvio para algunos a pesar del famoso pero falso “uso seguro”, la prohibición del asbesto no solo es un triunfo del trabajo de muchos colombianos que durante años dimos una batalla para que este objetivo común, este querer colectivo se hiciera realidad. Un reconocimiento a todos ellos, quienes también tuvimos que luchar con pundonor por una Colombia sin asbesto. Y para aquellos que al final de la lucha se acercaron y ahora se quieren adueñar de la cosecha de otros, bienvenidos: esta causa no es de una sola persona.

Hoy tenemos un reto mayor al de colgarnos medallas. Se nos viene una etapa, quizás más compleja que la propia prohibición: la sustitución de material instalado. El manejo de la información debe ser absolutamente responsable y la comisión de estudio del retiro del material con asbesto instalado no puede hacer una generalización tal como la hemos visto hasta hoy, pues todo elemento construido en la categoría de fibrocemento (tejas, tubos, tanques grises, etc.) necesariamente contiene asbesto y, con esa premisa, no podemos satanizar una industria que, en algunos casos, no tiene dentro de sus materias primas el amianto.

También es importante revisar experiencias internacionales en la sustitución. Este país es un territorio construido con materiales con asbesto y el periodo de retiro del material de cinco años establecido en la ley puede sonar seductor, pero tal vez por nuestra propia realidad sea insuficiente para lograr hacer el censo del asbesto, determinar una política pública de sustitución y lograr cumplir con esta meta. En Alemania, por ejemplo, se ha hablado de 20 años, por lo que no podemos ser ajenos a la experiencia internacional.

Es urgente que las mesas de trabajo de los ministerios se sienten a trabajar de manera inmediata, porque las ineficiencias no serán tolerables cuando de salud pública se trata y los retos que debemos enfrentar serán responsabilidad de este gobierno, durante el cual, casi en su totalidad, transcurrirán los plazos dados por la Ley Ana Cecilia Niño. Así que esta columna, además de celebrar un triunfo de los colombianos, es una convocatoria para que los ministerios se pongan manos a la obra en la reglamentación que tiene prevista la ley y no perdamos tiempo valioso en vanidades, como quiénes son los que integrarán las mesas de trabajo y las presidirán. Tanto la salud de los trabajadores de la mina en campamento como la industria necesitan definiciones para que salgamos de la especulación en la sustitución.

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