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En la educación está la respuesta

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Pareciera que todos tenemos claro que la educación es la herramienta correcta y efectiva para superar la falta de equidad en la sociedad. Es esta misma la que permite que los ciudadanos accedan a mejores oportunidades para desarrollar su proyecto de vida. También sabemos que el magisterio en general merece mejores condiciones para ejercer la importante labor de la docencia, involucrada en el proceso de formación del capital humano del país. 

Basados en esas dos premisas, es importante analizar la posición tanto de Fecode (como vocero de los maestros) como del Gobierno (en cabeza de la ministra Gina Parody) para poder destrabar el proceso de negociación. Las peticiones de Fecode radican, en términos generales, en tres aspectos: 1. nivelación salarial, 2. mejoría del servicio de salud y 3. oposición a la calificación como método de promoción en el escalafón. Si bien es cierto que en 2014 se realizaron negociaciones encaminadas a solucionar la nivelación salarial de los educadores, de 18 % de aumento que se requiere, y es el ideal, tan solo el presupuesto nacional (según los negociadores del Gobierno en su momento) daba para llegar a un aumento de 10 %, porcentaje que no podía hacerse inmediato sino gradual en cuatro años. Es decir que hablamos de un 2,5 % efectivo anual adicional al aumento regular. 

El incumplimiento al compromiso adquirido se confirma con las afirmaciones que realiza el Gobierno en el comunicado de prensa publicado esta semana en distintos medios. En este se asevera que “Los docentes recibieron un punto adicional frente al resto de los funcionarios públicos, llegando a 4,44% en 2014, mientras que los demás funcionarios públicos recibieron 3,44%, incremento que se hizo efectivo desde julio del año pasado”. Sin duda, en este punto tienen derecho absoluto en su reclamación, y es lógico que el reclamo sea fuerte, a lo que la respuesta no debe ser otra que honrar los compromisos adquiridos, que son más que merecidos. 

Uno de los pilares fundamentales en los que los educadores insisten es que la EPS Médicos Asociados presta un mal servicio de salud, y exigen la mejoría de éste dentro de sus reclamos. En este caso, algo de razón le asiste al Gobierno. Sin duda, la paupérrima prestación del servicio de salud en Colombia es un mal generalizado; pero, en el caso del Magisterio, cuenta con algunas prerrogativas que son un privilegio tener, aunque no quiere decir que los estándares nacionales no se deban mejorar. 

Sin embargo, el punto que, según mi criterio, es el más importante es la oposición radical a cualquier tipo de calificación; he oído a maestros decir públicamente que ellos no deben ser evaluados o calificados solo por el hecho de ser educadores. Es absurdo que incluso se piense en la posibilidad de no generar una evaluación, que, entre otras, motiva a los evaluados a mejorar su desempeño y actualizarse, lo que llevará sin duda a la mejora de los niveles de calidad en la educación, por lo que este punto no debe ser sujeto siquiera a discusión. 

Los puntos en los que el Gobierno y educadores tienen que poner de su parte para iniciar la realidad de la mejora en la calidad de la educación son sencillos: 1. mejorar realmente las condiciones salariales para hacer atractiva la licenciatura a los mejores, 2. generar programas de becas en licenciatura para quienes obtengan buenos puntajes en las pruebas del Icfes, 3. tener un modelo de evaluación serio (como el chileno, pero que corrija los problemas de fraudes que se han presentado en este) que permita incentivar a la mejoría y erradicar a quienes quieren ser inamovibles en la docencia haciendo nada. Estos puntos, ejecutados en conjunto, labrarán el camino a un mejor futuro. Hoy desperdiciamos el tiempo descalificando a la ministra Parody por su entrevista del promedio (que, a pesar de las críticas, considero que es un buen elemento en este Ministerio), en vez de buscar los caminos que conduzcan a las reales soluciones. 
 

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