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El gran bogotano

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Se ha generado una polémica nacional por la elección de Álvaro Uribe, como el colombiano más representativo de la historia de nuestro país, pero nos hemos olvidado que hace ya casi dos años elegimos al “Gran Bogotano” con cerca ocho cientos mil votos. Así como muchos se sienten mal representados por el Expresidente Uribe,  yo debo confesar que comparto el mismo sentimiento en la cuidad con nuestro Alcalde Gustavo Petro, y les diré por qué.

 
Si bien fue un H. Senador, que le puso el dedo en la llaga en algunos casos escandalosos en un País cargado de los mismos, así mismo se destacó por tener un equipo de investigación o informantes que le permitieron llegar abrir las puertas de grandes investigaciones por corrupción, lo cual está completamente claro que no es sinónimo de buen gerente; toda vez que ha demostrado con casi todas sus propuestas que está dispuesto a hacer inviable a la ciudad. 
 
Muy pocos recuerdan, en una ciudad capital sin memoria, que el alcalde Petro fue de los opositores radicales a los diseños del metro pesado en Bogotá, diseños que hoy con grandes campañas de publicidad toma como bandera propia, tratando de aparentar su gran capacidad de gerencia y liderazgo en el tema, cuando es muy bien conocido que su propuesta el Banco Mundial la rechazó por inviable, y no tuvo otra opción que aceptar lo que en principio refutaba; esta publicidad abrumadora llega curiosamente justo cuando está siendo tramitada la revocatoria de su mandato por su falta de ejecución y se adelanta una investigación en la Procuraduría por su programa de basuras.
 
Ahora bien, se ha querido defender Petro diciendo que es una persecución de sus opositores; pueda que algo de razón le asista, pero si algo tenía claro a la hora de tomar posesión, era que iba a tener una fuerte resistencia a su programa de gobierno; pero violó el onceavo mandamiento, no dar papaya. Con la implementación del programa de basuras, propuesta que me hizo en algún momento creer en que no sorprendería con un esquema novedoso y eficiente; no hizo otra cosa que violar en primera instancia el principio de planeación que debe tenerse en cuenta a la hora de la ejecución de políticas públicas y a su vez se llevó por delante el régimen de la libre y sana competencia en este mercado, este último punto no es otra cosa que una gran muestra de soberbia y priorización de intereses personales en su pelea con o sin sentido con William Vélez, nada justifica su error.
 
Hoy, con presupuesto de la ciudad  ha inundado de publicidad para mostrar su “gestión”, evento que en los casi dos años o año y medio de gobierno no había hecho, para mi merece que la Contraloría le dé una mirada a como se está gastando el dinero en estas campañas, que no son otra cosa que utilizar el patrimonio del Distrito para generar un contrapeso a su revocatoria y aferrarse al poder.
 
Señor Alcalde, no le queda bien salir a decir que el metro es suyo, porque no es cierto, tampoco se ve bien despilfarrar los dineros públicos que son sagrados como dice Antanas Mockus, con único objetivo de generar una campaña de su supuesta gestión, cuando no es más que una trinchera para defenderse de una revocatoria en trámite; para eso cuenta con un salario que le permite contratar a un abogado que lo asesore y le indique los mecanismos jurídicos para su defensa. 
 
Por todo lo anterior, no generemos polémica por la elección del Gran Colombiano, no soy uribista, ni pretendo defenderlo, pero al final es un concurso que no dice nada, en este momento tenemos al “Gran Bogotano” sin ejecutar, con una ciudad que no resiste más ensayo y error; hechos que nos deben llamar a la reflexión, no podemos seguir eligiendo un mandatario peor que el anterior, aunque este no robe.
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