viernes, 31 de julio de 2020

Más columnas de este autor Germán Eduardo Vargas - german.vargas@uniandes.edu.co

Panaca albergó el nepotismo presidencial; su amigo abrió otra falla en San Andrés (y la alcaldesa violó la cuarentena en Carulla).

La desconfianza en las reglas, la justicia y el sistema de controles, crece con la falta de independencia (e interdependencia) de los poderes públicos. Corrompieron la imagen de la «Dama de la Justicia», que simbolizaba principios como la «igualdad» y «verdad». De hecho, cada bando «ciega» su diagnóstico, y limita la exploración de soluciones comunes.

Verbigracia, la desigualdad entre los hombres es tan precaria como la equidad entre las mujeres, porque la calibración de la «balanza» está alterada, en favor de unos pocos, y sus parámetros son inhumanos. La rama judicial se acostumbró a «fallar» a favor de esa clase de anomalías, y la carga probatoria la sobrelleva la mayoría; en cualquier caso, la individualizan y desestiman por atentar contra el «derecho» de quienes se tuercen, amparados por la presunción de inocencia.

Cual moneda adulterada, la «espada» de la justicia tiene doble filo. Abyecta, su recurrente «justi-ficación» -que la tienen atada con la «venda» de las Leyes- prevarica apelando a la decadencia (romana) o las ruinas (griegas), al tiempo que transige las «colombianadas» del parlamento y demás contrapesos.

La titánica Temis (Teogonía, Hesíodo) consideraría absurdo que una pandemia antrópica, antes que el cambio «climático», detonara el mito «destruccionista»: el planeta se alteró porque 0,21% de la población se ha contagiado de covid-19, transigiendo que al menos 17% de los terrícolas sobreviven a la pobreza. En vano, a estas «Horas» busco respuestas en su descendencia: «Dice», el futuro de la humanidad está en juego, y los «dados» cargados (kleroterion); «Ir-ene», por enésima vez finjamos que intentaremos corregirlo, aunque en nombre de «Eu-nomia» EE.UU. y la EU seguirán imponiendo sus reglas.

Teoría de la «pena», nuestro vergonzoso presente aguarda por Némesis y su justicia Retributiva. Mientras tanto, contribuyamos a la corrección de aquella infausta frase que sentencia «justo» equiparar la guerra y el amor, evocada por el Quijote (II, XXI) y Ovidio (Militat omnis amans, et habet sua castra. Amores. I, IX). También por alguna fábula que escuché años atrás, en la «perola» de la Universidad Nacional, donde las virtudes y los pecados jugaban escondidas, y el amor terminó «ciego».

Nuestro divorcio social se refleja en cada brecha; la disputa de género se «de-generó », y la de raza ha «ar-rasa-do». Dejemos de segmentar, pues el establecimiento sigue profanando a la «Dama de la Justicia» (apelo a la memoria de Arístides), y sugiriendo que nuestro descontento reproduce la «Paradoja de Tocqueville».

Presidente: soportaremos el confinamiento durante nochebuena, pero deseo que para año nuevo nos curemos de la viral torpeza con la que ha manejado la normalidad de la crisis, pues Colombia vive en permanente estado de emergencia. Antes de retirarse, incluso Merkel finalmente cedió; deje de exornar y declarar adventicia esta catástrofe, y derrochar semejante oportunidad, singular y holística, para enmendar el vacío constitucional, nutrir la pobre agenda legislativa y apostar por la justicia económica, social y ambiental.