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La evolución y el cambio son la constante permanente de la vida, visible en la explosión del conocimiento en todas las disciplinas aplicadas, que después de las edades antigua, medieval y moderna, hizo que la era contemporánea en la que estamos desde finales del siglo XIX y se inició con la primera revolución industrial, haya producido los descubrimientos y hallazgos científicos más significativos en retrospectiva histórica de la humanidad, con especial acento durante los últimos cincuenta años soportados en el avance de la informática.
Lo mismo ha sucedido con el management que ha venido en proceso evolutivo, con cambios y progresos en su desarrollo y aplicación. Al respecto el gurú del tema Peter Druker QEPD, vaticinó en su obra “Gerencia para el Futuro” (1992), el riesgo del “capitalismo corporativo” y su posible crisis de mantenerse en la lógica perversa y círculo vicioso resultante de dejarse arrastrar por el enfoque a corto plazo y la especulación, en lo que denominó el despotismo ilustrado, culpables de las debacles de Enron en 2001 y Lehman Brothers en 2008.
Igualmente hoy día el esquema de gobernanza corporativa que ha prevalecido en las empresas que participan del mercado público de valores, está al borde de sufrir un cambio sísmico conforme las profesoras en derecho corporativo de la Universidades de Nueva York y Washington, Faith Stevelman y Sarah Haan, en Project Syndicate, quienes con base en lo acaecido con el “GameStop” el pasado mes de enero, resultante de los inversionistas minoritarios animados por las redes sociales que compraron gran cantidad de acciones de empresas tecnológicas en dificultades, tales como GameStop, AMC y BlackBerry, por lo que lograron castigar a las elites financieras de los fondos de cobertura con pérdidas de US$14.300 millones; lo cual puso en cuestión el modelo actual respecto de las responsabilidades de los consejos directivos y la gerencia.
Más allá del análisis y debate sobre el camino adecuado para generar valor conforme la óptica particular de cada grupo de interés y de los incentivos perversos atados al precio de la acción para determinar la compensación de la gerencia, que han mostrado fallas desde la crisis del subprime, junto a la miopía de los consejos directivos frente a cadenas de suministro remotas e inseguras, el cambio climático, la discriminación racial y de género, aunada a la altísima desigualdad de ingresos y riqueza. Esto ha conllevado a que las juntas directivas deban asumir un rol más activo e involucrarse con los trabajadores, sin dejarse capturar o sesgarse por las presentaciones de la gerencia y avanzar del modelo limitado de supervisión, hacía procesos mejorados de información y comunicación para evaluar riesgos y oportunidades de forma tridimensional.
Cierto estamos lejos de las dinámicas del mercado de valores americano, pero es claro que ésta es una lección muy útil y que el enfoque de Inversión Socialmente Responsable, con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), nos acerca más al tema, lo cual será abordado en mi próximo artículo.
La incertidumbre no se supera con más contenidos, sino con mejores experiencias de aprendizaje. Experiencias que conecten el conocimiento con la realidad, que integren tecnología, reflexión y acción
Fue un milagro: todos trabajaron sin vanidad. Decidieron como primera conclusión apoyar con convicción a la policía y al ejército para volver seguro todo el país. Luego se pusieron de acuerdo en que la economía exige atención
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