De paradojas a ironías productivas

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El desempeño económico nacional se llenó de contradicciones atadas a sucesos no tan inesperados pero que sí pueden considerarse burlas del destino, porque se dan en contextos de países similares al nuestro que, vistos y manejados de otra manera, han dado resultados diametralmente opuestos a los acá logrados, en particular los relacionados con las actividades productivas, en un país que lo tiene todo: talento humano, recursos naturales, privilegiada posición geopolítica, pero infortunadamente, deficiente e insuficiente política pública.

Este mal empieza por casa, en tanto es el mismo Ministerio de Comercio, Industria y Turismo el que tácitamente promueve tal situación, derivada de su nombre, porque obedece al mismo orden de los factores con los cuales prioriza y moviliza intereses y recursos, vale decir en primer lugar interesado en el comercio y en segundo término, la industria y el turismo, cuando claro está, es detrás de industrias fuertes en todas las actividades productivas, desde agropecuarias y extractivas, a las manufactureras, hasta las de servicios que incluyen, entre otras, el turismo y las economías digital y naranja, lo que permitirá un comercio exterior favorable, diverso, sofisticado y dinámico .

De ahí los resultados de ahora, magro crecimiento del 3% cuando debería ser superior al 5%, sustentado en una productividad que no logra despegar porque desprecia la vital incorporación de nuevas capacidades, con importaciones que crecen al 13% y exportaciones que solo lo hacen al 4%, que aumenta riesgos propios de los déficits comercial y en cuenta corriente, junto con el creciente incremento en las brechas de capacidades y las aberrantes dependencias en productos de alto valor agregado, pero peor, con condiciones laborales cada vez más amenazadas, porque la creación de empleo de calidad adolece de la tracción y detonantes que incrementen sosteniblemente su demanda.

Conforme a cifras del Dane las importaciones de manufacturas pesan el 75%, mientras las agropecuarias, de alimentos y bebidas, y los combustibles son el otro 25%, que demuestran la enorme debilidad y amenaza que significan las tendencias en esa dirección, situación que no se entiende cómo no ha sido aprovechada para movilizar con los adecuados estímulos, la correcta Inversión Extranjera Directa IED, por lo que significa para la Mipyme orientada al conocimiento y las Cadenas Globales de Valor, como sí lo hacen economías en desarrollo de avanzada en África y Asia, acá antes reseñadas, muchas de ellas de claro origen socialista progresista, lo cual, insisto, no asimilamos y seguimos con autoelogios en resultados de IED que es solo extractiva y asociada a fusiones y adquisiciones, pero marginal en nuevas capacidades.

Nada sucede por seguir distraídos en sofismas de distracción que le encantan al régimen, pero que poco contribuyen en la solución a problemas de fondo.

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