Analistas

El potencial del turismo gastronómico

ucho se habla del furor de la gastronomía en Colombia, cada vez hay más reconocimientos a quienes hacen cosas interesantes, hay más propuestas, más jóvenes buscan en la cocina una carrera y el Gobierno es consciente de la necesidad de invertir en el desarrollo de la gastronomía como eje de atracción para el turismo nacional e internacional. 

Para quienes trabajamos en este sector desde hace más de veinte años y lo hemos visto crecer y desarrollarse de la mano de tantos buenos comedores, estas no son más que buenas nuevas. 

Sin embargo, me pregunto si las acciones que todos estamos tomando colectivamente realmente van a poder ser lo suficientemente innovadoras para crear curiosidad y espacio en los estómagos de los buenos comedores del mundo y si la propuesta gastronómica del país va a poder satisfacer las expectativas de los exigentes paladares.

En el “American Culinary Traveler Report” del año 2013 publicado por Mandala Research, se mostró que la cantidad de viajeros que buscan experiencias gastronómicas únicas creció de 40% a 51% entre el año 2006 y el año 2013, mientras que se estima que cerca de 39 millones de turistas, solo en Estados Unidos, escogen el destino de sus vacaciones basado principalmente en la gastronomía del lugar. 

Un caso que evidencia esta tendencia es Perú, que, según su ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva, el turismo hacia el Perú por motivos gastronómicos creció de 8 % a 20 % en los últimos cinco años, mientras que el turismo receptivo en general lo hizo en más de 43%.

Los países europeos, que comprenden este tema muy bien y lo trabajan hace décadas, han desarrollado instituciones que fomentan y protegen este foco turístico. 

España, por ejemplo,  ha desarrollado  Taste Spain y El Basque Culinary Center, mientras que Francia lanzó este año un portal en internet dedicado al turismo del vino únicamente e Italia, a través de los ambiciosos emprendedores del innovador proyecto Eataly, esta desarrollando el Disneylandia gastronómico a las afueras de Boloña en más de 20 hectáreas que esperan atraer entre 6 millones y 10 millones de turistas cada año.