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Tribuna Parlamentaria 27/04/2019

Transformando el campo

Gabriel Velasco
Senador

Las perspectivas de crecimiento alrededor de 3,3% para 2019 en Colombia, reflejan como la economía se ha venido reactivando. Este año es clave para cambiar nuestra senda de crecimiento de largo plazo y para lograrlo debemos alcanzar cifras superiores pronto y sostenidas. Lo cual solo será posible si reducimos el costo país y sobre todo; si reforzamos el crecimiento de la manufactura, del agro y dejamos la dependencia del petróleo.

Se viene hablado que Colombia puede ser una potencia mundial agro y ser la despensa alimentaria por su disponibilidad de tierras, diversidad de suelos y climas, su gran riqueza hídrica y recursos naturales. Pero viendo las cifras recientes, al parecer no estamos haciendo bien la tarea para aprovechar estas potencialidades y preocupa que dentro del Plan Nacional de Desarrollo estos sectores no jueguen un rol determinante para el desarrollo del país.

No pretendemos retomar la discusión bizantina alrededor de la pérdida de participación del sector primario en la economía; entendemos que esto hace parte de los patrones normales de desarrollo, que han cambiado las estructuras de todas las economías. Ni tampoco se trata de proteger a unos sectores. De lo que se trata es de aprovechar nuestras capacidades productivas e impulsar sectores que tienen gran capacidad de arrastre, con encadenamientos productivos, que son intensivos en mano de obra y pueden generar empleo de distintos niveles de cualificación, que contribuyen a nuestra seguridad alimentaria, con alto impacto social.

Lo más preocupante es que mientras discutimos esto, muchos sectores están desapareciendo y otros están a punto de hacerlo; productos como el café, la palma y el azúcar que dependen de los precios internacionales se encuentran al borde del abismo, y productos como el maíz, el arroz, los lácteos, la panela presentan problemas de competencia desleal y de canales de comercialización que los tienen en una profunda crisis. Ya dejamos desaparecer el trigo, la cebada, el sorgo y el algodón, mientras países como Australia por ejemplo; tomaron la decisión de apoyar el algodón, logrando en 30 años que su productividad aumentara hasta ser tres veces superior al promedio mundial. Lo cierto es que como país no podemos darnos el lujo que otros productos desaparezcan causando un profundo impacto social. Sin duda, lo que debemos es atacar las raíces estructurales que están afectando el desarrollo y crecimiento del agro.

En general el problema de estos sectores pasa por la rentabilidad, el precio al que están vendiendo no alcanza a cubrir sus costos productivos, se presentan fallas de mercado en la comercialización, hay bajo nivel de formalización, falta capital humano y el apoyo para mejorar la productividad, practicas sostenibles, calidad y los productos no están llegando de forma integral a los que más lo necesitan.

Más allá de unos apoyos puntuales cada que se presentan problemas y que nunca serán suficientes, se requieren medidas estructurales y de largo plazo que garanticen apoyo desde la siembra hasta la comercialización. Es hora que pasemos a la acción e impulsemos una transformación que genere mayor crecimiento, desarrollo y bienestar en nuestro campo.