Analistas

Petro, el terremoto

En el 2008, cuando ejercía como concejal de Bogotá, logré la aprobación del acuerdo por el cual se establece el gran simulacro de terremoto cada año. Concebí esta iniciativa como un medio para salvar vidas y para retomar la cultura ciudadana que tanto anhelamos de Mockus. Este domingo es la séptima versión y no estoy muy optimista. 

Infortunadamente, cada día se evidencia menos civismo en los bogotanos. La encuesta de Bogotá Cómo Vamos, revelada esta semana, hace una radiografía poco esperanzadora. Para mencionar un par de cifras, solo el 50% de los ciudadanos se siente orgulloso de la ciudad (en otras alcaldías se había llegado al 73%) y menos de la mitad está satisfecho de vivir en ella. La “Bogotá Humana” ha generado desconfianza en los ciudadanos.

Cantinflesca, pero no sorpresiva, fue la respuesta del Alcalde frente a la encuesta. Dijo que estaba amañada al “no mostrar la realidad y sí sensaciones que no son” pues se había encuestado un mayor número de personas de estratos altos quienes, según sus palabras, lo “odian”. Petro nunca asume su responsabilidad; si algo le es desfavorable, culpa a las “mafias” o, en este caso, a una encuesta “sesgada”, por más de que fue hecha por una organización que es respetada por todos los partidos políticos. 

La reacción era de esperarse pues las cifras de la administración son realmente deplorables. Por ejemplo, el 73% de los bogotanos cree que las cosas van por mal camino – cifra que es menor que en el peor momento de Samuel Moreno-. En términos de la evaluación del Alcalde como tal, la confianza está en 18%, la imagen favorable en 32% y la gestión en 19%. Esto fue lo que descalificó Petro. 

Pero, extrañamente, en los ítems en los cuales mostró alguna mejora, el Alcalde no tuvo problema en tuitear “cumplimos”. Queda la duda con respecto a si la encuesta está amañada o no; o si, para él, está arreglada donde le va mal y si es estadísticamente acertada donde le va bien. Eso es Petro: gana con cara y no pierde con sello, o eso es lo que él cree. 

Más allá de las estadísticas, el desastre es evidente con solo recorrer las localidades de la capital. Petro ha generado un ambiente de hostilidad y división de clases mediante un discurso encaminado al odio en el que prefiere el choque al diálogo y el enfrentamiento a la solidaridad y a la cultura ciudadana. Por eso, la ciudad le da pésimas calificaciones. 

No es coincidencia que la campaña que lidera en las encuestas tenga como eslogan “recuperemos Bogotá”: una afrenta directa contra Petro. 

Respecto al simulacro de terremoto, su gestión tampoco ha sido buena. En el 2009, durante el primer simulacro participaron más de cuatro millones de ciudadanos; sin embargo, el año pasado, tomó parte menos de la mitad. La cultura de la prevención se ha ido en picada.

Esto se da a pesar de que existe un riesgo muy alto de que pronto suceda un terremoto en la capital, ya que estamos ubicados sobre cuatro placas tectónicas: la de Nazca, la de Cocos, la del Caribe y la Suramérica. En los últimos 300 años (en 1785, 1827 y 1917), Bogotá ha soportado tres terremotos de aproximadamente 7 grados en la escala Richter. 

Por esta razón, los invito a que el próximo domingo tomen las medidas de prevención dentro del hogar, repasen el punto de encuentro con su familia, hagan la ruta de evacuación y revisen que tengan el kit de emergencias. Esto podría salvar sus vidas pues es imposible predecir cuándo va a llegar un terremoto. La buena noticia es que sí es posible dar fecha del fin del terremoto que llegó con Petro: 31 de diciembre.