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El circo de Anif

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Esteban Rahal Consultor en Comunicación y Sostenibilidad

La semana pasada vimos una de las polvaredas insulsas y mediáticas que de cuando en cuando suele armar Anif, el think tank por el que los banqueros colombianos canalizan su “te lo digo Juan, pa que entiendas Pedro”, es decir: lo que no dicen de frente, ni vía Asobancaria, pero que llega sin encriptar al Ministerio de Hacienda.

Anif escribió que una reforma laboral debería eliminar “4% de sobrecosto empresarial que representan las cofamiliares”, los intereses de las cesantías y siguieron su cruzada por “más flexibilización del mercado laboral”, lo que sin eufemismos significaría la desaparición de beneficios no salariales como primas, cesantías, vacaciones, incapacidades, indemnizaciones, cupos del Sena, auxilios, etc.

Ahora, querer borrar del mapa uno de los más grandes logros laborales de la historia del país, con el sofisma de la generación de empleo vía reducción de costos no salariales, es cantinflesco. Es como encontrar a la pareja siendo infiel en el sillón y para arreglar el problema se vendiera el sillón. Pero Anif no sorprende: lleva lustros culpando al salario mínimo del desempleo, la informalidad y la pobreza extrema.

Para entender esta pirotecnia keynesiana lo primero a tener en cuenta es que es un refrito. Anif lleva años diciendo que las reformas tributarias son “subóptimas” porque no desmontan los “recursos de 4% de las Cofamiliares, ejemplo histórico de rentas capturadas”, como lo vociferaron en 2014. Acá lo preocupante no es que reencauchen cada año el mismo sirirí, sino que a los banqueros les cobran por el eterno reciclaje de sus análisis alcanforados.

Lo otro a tener en cuenta es que este chistecito lo contaron justo cuando el Comité Nacional del Paro y algunos alcaldes apretaban al Presidente Duque por tanto. Así, los reflectores pasaron del caos en Suba y la “pinturita” en Medellín, al “todos contra la burrada de Anif”. Como nunca Iván Duque, Asobancaria, Fedesarrollo, la Andi, los sindicatos y el mamertismo entero terminaron en la misma orilla defendiendo las cajas de compensación. Hasta la vicepresidenta Ramírez, la del Partido Conservador, del Viceministerio de Comercio Exterior y del Incómex, tuiteó asustada por lo “neoliberal” de la propuesta de Anif. ¡Hilarante! Aplausos.

Pero esto a Anif no le afecta. Tiene vocación de sparring, de payaso al que le hacen las maldades y de ser el que alborota los avisperos para beneficio de terceros. Por ejemplo, desviar la atención con barbaridades es la mejor estrategia de quienes buscan réditos inmediatos (Duque y Ramírez del lado de los “buenos”) y de aquellos que, como el ministro Carrasquilla, calientan la agenda política para los taponazos venideros (como lo insinuó en entrevista con El Heraldo). Recordemos que mientras Carrasquilla nos entretenía con la carnada podrida del IVA a la canasta familiar, metió todos los beneficios tributarios que pudo para los grandes capitalistas.

Para rematar el show, un aparte de una conferencia en el último Congreso Nacional de Asocajas: “El rol de las cajas ha sido muy grande dentro de todo el tema de proteger y de dar más bienestar: educación, recreación y deporte, vivienda, salud, arte, turismo, crédito, vejez y por supuesto la cuota monetaria… Eso ha sido un aporte muy grande para los empleados formales de menores ingresos en el país”.

Estas palabras salieron de la boca de Mauricio Santa María, enemigo de los parafiscales y las cajas de compensación de vieja data y hoy nuevo presidente de Anif. Es decir, acabamos de ver una función más del más excelso caradurismo circense. ¡Y después no digas que no te avisamos!

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