Analistas

Joven, participa en política y asume tu constitución

GUARDAR

Tú, joven colombiano, no puedes darte el lujo de convertirte en el idiota de la griega antigua. Más adelante te explicaré por qué.

 
Fernando Savater publicó sus libros “Ética para Amador” y “Política para Amador” para su hijo y los demás jóvenes iberoamericanos con los que dialoga de forma directa y los incita a que participen, activamente, en lo público, en la política, de manera clara, categórica y contundente.
 
Savater aprovechó el espacio dialógico de la octava versión del Hay Festival de Cartagena de Indias (24 al 27 de enero pasado), para recordarle a los jóvenes, la necesidad de participar en política. 
 
Les reiteró, filosóficamente hablando, que no se conviertan en idiotas. Idiotas útiles al servicio de la exclusión de la política y que no se dejaran hacer  a un lado de los políticos de profesión.  
 
El término idiota en la Grecia antigua hundía sus raíces en idios: lo particular, lo privado, lo destinado a la atención de uno mismo, al ensimismamiento; cabe decir, lo focalizado al estrecho egoísmo individual. El idiota era el que No se dedicaba a lo político y dejaba que otros decidieran por él.
 
Tú, joven colombiano, al tomar como escenario el momento histórico que vive el país,  no deberías comportarte como el idiota griego, por el contrario, en una actitud de responsabilidad, debes dedicarte a lo público, debes ser el primero en interesarte en estos asuntos porque es allí donde está el germen de lo que será tu vida y la de tus contemporáneos.
 
La política como arte, ciencia y ejercicio de poder siempre debe estar al servicio del bien común y de un profundo amor a la patria y a nuestros nacionales. Rescatar la política de las manos de quienes la destinan en beneficio propio o de camarillas es una tarea primordial de la juventud. Por fortuna de la patria, nuestra juventud está interviniendo en las grandes transformaciones políticas del país. La Séptima Papeleta que dio un aplastante sí a la creación de una Asamblea Constituyente en 1991 para redactar una nueva Constitución, lo probó.
 
La Carta Política de 1991 superó, en muchos asuntos, la autoritaria Constitución Política de 1886, hecho que no hubiese sido posible, sin la participación activa de la juventud colombiana. Gracias a ellos y ellas nació la Carta de Derechos Fundamentales, las Acciones de Tutela y de Grupos, el Tribunal Constitucional y la fuerza normativa de los derechos fundamentales y de las normas constitucionales.     
 
A espaldas de la juventud y de la nación colombiana, a esta Carta Política se le han introducido 36 contra-reformas que la debilitan y desdibujan. Hoy, la Constitución de 1991 se parece a la de 1886 y han retornado las prácticas clientelistas de los poderes públicos. Cabe resaltar que el intento reciente de reforma a la justicia se detuvo gracias a la intervención masiva de la juventud.
 
La juventud colombiana pide a gritos que la Carta Política sea fortalecida y para ello se requiere una seria reforma constitucional que materialice las condiciones que hagan posible una sociedad más libre, democrática e igualitaria. La educación, empleo y salud de calidad  deben estar al servicio de todos y todas, y en particular, de la juventud.
 
Una inmensa mayoría de jóvenes de la región Caribe, el 14 de marzo de 2010 votó por la autonomía de su región como respuesta a esa lejanía que sienten de las acciones del Estado centralista y porque no quieren ser tratados como los idiotas de la Grecia antigua. 
 
Recientemente, la juventud evitó una reforma inconveniente a la educación superior y clamó por la defensa de una educación de calidad para todos y todas. Jóvenes rediseñemos la Constitución, vengan, ¡Trabajemos!
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés