Analistas 30/04/2020

Enseñanza de vida y debida

El gesto más noble de los humanos es la disposición de los cuerpos de sus seres queridos como última oportunidad para hacer un homenaje a la vida y dar el adiós. Para mí son traumáticas las escenas de los entierros múltiples, y hasta en cajas de cartón, como parte de la dificultad a la que nos expone el coronavirus.

Este sentimiento humano está claramente reflejado en la tragedia de Sófocles, en su obra “Antígona”, que plantea un dilema ético, porque sus dos hermanos acaban de morir, uno defendiendo y el otro atacando la ciudad de Tebas. Su tío Creonte, soberano de Tebas, prohíbe dar sepultura al traidor (Polinices), decidió dejarlo sin ritos funerarios y expuesto a la carroña, pero Antígona no cumple el mandato y lo cubre con tierra. Creonte le reclama y lo castiga por su desobediencia a lo que Antígona le responde:

“Yo no sabía que los decretos de un mortal como tú tuvieran tanta fuerza como las leyes no escritas, obra inmortal de los dioses. Estas no son de hoy ni de ayer; siempre estuvieron vivas, y nadie sabe su origen”. Es decir, enterrar los muertos es parte de las leyes divinas, obra de los dioses. Ineludibles.

Por coronavirus la situación se volverá más crítica y se multiplicarán los muertos. El papa Francisco convocó a los líderes del mundo a que se unan porque todos estamos sufriendo. El momento requiere de un liderazgo científico especial y a pesar de que vemos las ciudades vacías, estamos más vivos y unidos que nunca. Esta etapa nos marcará para siempre.

La gente está encerrada en sus casas, pero su espíritu está mucho más consciente, presente y creativo que antes, lo que nos llena de esperanza y fortaleza. La conciencia colectiva no va a permitir la indiferencia, ni el egoísmo, ni la división, ni que asumamos la actitud de olvidarnos del problema, como si lo ignoráramos.

Vamos a sobrevivir. Tenemos mucho que aprender, por ejemplo, a educar a nuestros hijos en la casa, porque ellos no están acostumbrados a poner atención a una tableta con la imagen de su profesora a quien no es fácil sustituir sin afectar los estándares. Además, no hay los equipos de cómputo suficientes y la conectividad no tiene la cobertura y calidad indispensables.

La discusión principal es si se privilegia la vida y seguir encerrados, o la economía y salir a trabajar. Es clave reconstruir la economía y buscar oportunidades porque todas las actividades deben reactivarse para lo cual tendrán que haber apoyos, incentivos y especialmente liquidez. Imprescindible el equilibrio con la salud tanto a nivel mundial con la OMS, como en lo local para evitar el colapso a toda costa.

Históricamente la humanidad ha lidiado cada siglo con varias epidemias como la gripe española y la viruela que acabó con 5% de la población. Ahora somos más vulnerables a las pandemias por la mayor conectividad y facilidad de transporte. No obstante, hemos aprendido y ya tuvimos un número relativamente menor de víctimas con el sida y el ébola porque hubo información para buscar solución.

El coronavirus es de muy rápido contagio y más mortal, sin embargo, se encontró pronto como se propaga, por tanto, se espera que antes de un año haya vacuna y que con el tiempo mucha gente se irá inmunizando.

Esta será una etapa de la historia con una gran enseñanza para nuestras vidas, debida por demás, para sentirnos más humanos.