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El nuevo matrimonio entre México y los Estados Unidos

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La agenda de gobierno entre México y Estados Unidos ha dado un vuelco significativo para bien.  Esto quedó evidenciado en la pasada visita de Barack Obama al país latinoamericano donde se resaltaron los componentes de esa  nueva relación.

 
Anteriormente, este matrimonio estaba fundamentado en la lucha contra la droga y, en la actualidad, el discurso gira entorno a escenarios económicos y comerciales, sin dejar de lado el asunto de los estupefacientes. 
 
Es cierto que no se le puede dar la espalda al grave problema de las mafias del narcotráfico y su consecuente violencia que necesariamente conduce a trabajar mucho más en la seguridad ciudadana, pero no es menos cierto que hoy Estados Unidos enfrenta nuevos desafíos insoslayables como cubrir las necesidades de suministro de energía y una relación comercial más eficiente,  ya que el 40% del comercio del Tío Sam es con México.
 
El propio Obama ratificó su interés en impulsar una nueva era en las relaciones con México que se enfocará en fortalecer los lazos económicos entre los dos países y le bajará el tono a la batalla contra la droga.
 
Además, el principal problema social de México durante más de dos décadas fue el ‘sueño americano’, pero esa migración ha ido bajando hasta convertirse en un tema sin relevancia.
 
En 1999, los migrantes indocumentados de México a Estados Unidos tuvieron un pico máximo de 55 personas por cada mil mexicanos. En 2010, solamente hubo 9 por cada 1000 personas, lo que quiere decir que el proceso de migración ya no es lo que más preocupa a ambos gobiernos.
 
En esta nueva etapa de lucha contra la droga se da un vuelco, durante dos décadas Estados Unidos ha pagado para combatir el tráfico de México hacia Estados Unidos. El gobierno Norteamericano ha puesto la plata, pero México ha puesto más de 60.000 muertos. 
 
La economía mejicana, a pesar de esa guerra sangrienta, ha venido creciendo 4% anual y se espera que llegue a 7% este año: Ha crecido la confianza de los inversionistas brasileros y de los propios norteamericanos en invertir en México.
 
El tema de la droga fue escasamente mencionado como un objetivo necesario durante la pasada  visita de Obama. México definitivamente quiere pasar la página de esa gran pesadilla del narcotráfico que dejó un daño enorme en su sociedad. 
 
La preocupación más importante presentada por el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, es que tres de cada cinco mexicanos a duras penas subsisten con un trabajo informal y que los salarios se han estancado por debajo de lo que pagan en la China. Por lo que las expectativas de los mexicanos giran precisamente alrededor de la gran necesidad de esta  generar empleo. 
 
Entonces será importante y necesario invertir mucho más en tecnología, en manufacturas y en los sectores que ayuden a crecer y mejorar las condiciones de vida de la clase media como ha ocurrido en los últimos dos años.
 
Lo fundamental es que si Estados Unidos cambia su enfoque en la lucha contra las drogas ilícitas, lo mismo debe ocurrir en los países de América Latina que están signados por el comercio de estupefacientes.
 
Colombia, en especial, debe promover ese nuevo enfoque en su relación con Estados Unidos. 
 
En conclusión, este enfoque de las relaciones de México con los Estados Unidos, sumado a la lucha que también ha emprendido el presidente Peña Nieto contra los más importantes monopolios, especialmente el de las comunicaciones de Carlos Slim,  ha merecido que se piense, con optimismo, el futuro de uno de los países más importantes de  América Latina.
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