Analistas

¿Librerías físicas de Amazon?

Tal y como lo leen. Amazon acaba de abrir su tercera librería física, una con ladrillos, cemento y ventanas. Esta vez en Boston. Sí, de esas librerías que han tenido que cerrar por todo el mundo porque la mismísima Amazon las volvió obsoletas. ¿Se enloqueció su fundador, el visionario Jeff Bezos?  

No. @Jeff Bezos siempre tiene un plan. Si crea algo, lo hace en grande y sin importar los riesgos. Esta ha sido su apuesta de vida. Y a la luz de los resultados, parece que no se ha equivocado. 

Con Amazon, la tienda virtual, revolucionó el mundo de las ventas al por menor. No conformándose con ello, se convirtió en el pionero de la computación en la nube y hoy es el principal proveedor de esta tecnología para decenas de miles de empresas a nivel mundial.

En 2013, cuando ya nadie daba un peso por los periódicos, compró The Washington Post, uno de los diarios insignia de los Estados Unidos. En cuatro años transformó un periódico en franco declive en una robusta compañía de medios, datos y tecnología, con respeto absoluto a su independencia editorial.

Y ahora, el emperador de lo virtual, le apostó nuevamente a lo físico. La semana pasada abrió su tercera librería, tras las de Seattle y San Diego. Para diciembre de 2017 tiene previsto contar con tres más en otros puntos de Estados Unidos. 

¿Qué tienen entonces estas librerías para ser tan distintas a las otras? Los detalles. Todo está en el detalle. 

Al entrar a uno de estos espacios, nos encontramos con el típico reguero de libros clasificado por géneros. Hasta ahora, todo igual. Nada diferencial. Pero al caminarlos son evidentes las diferencias.

Por ejemplo, no encontrarán un solo libro que tenga una calificación de menos de 4,6 sobre 5 en la tienda virtual. Es decir, la oferta está determinada por las calificaciones que los usuarios de Amazon le han dado a los libros en la página web o en la aplicación. Todos los libros están desplegados de manera que se les vea la portada, y no el lomo. A su vez, están clasificados junto a otros libros siguiendo el criterio de cómo compran los usuarios en la tienda virtual.

De esta forma, Cien Años de Soledad no necesariamente está junto a los otros libros de Gabriel García Márquez, sino al lado de un cuento de relatos de William Faulkner, ya que miles de usuarios compraron estos dos libros a la vez.   

Todo el concepto de la librería de Amazon se basa en los vastos archivos de datos de la tienda virtual. Si bien este modelo aún está en fase experimental, Bezos está mostrando el camino de cómo el estudio de datos y su aplicación a las estrategias de negocio pueden resucitar a empresas que se quedaron obsoletas en lo físico. O sin ir tan lejos, cómo pueden optimizar el funcionamiento de una tienda física. 

Amazon no está siendo la única compañía que está desarrollando nuevos negocios bajo el estricto estudio de datos para optimizar sus ventas en lo digital y en lo físico. Otros ejemplos, tal y como lo señala Fastco Design, son Warby Parker en el mundo de las gafas y Shake Shack en comidas rápidas. 

En su afán de cuestionar el funcionamiento tradicional de las cosas, Bezos ha trazado un modelo de liderazgo único que, lamentablemente, no ha sido replicado como debiera. Muchas industrias aún cargan con el lastre de dueños y ejecutivos anclados al pasado.  

No hace falta una billetera como la de Bezos para tomar riesgos. Es cuestión de creer en algo e intentarlo. Ahí están los de Rappi, que están ad portas de lograr algo muy grande pese a que pocos apostaban por ellos.