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Decenas de miles de colombianos tienen múltiples ideas de emprendimiento en sus cabezas. Muy pocos, no obstante, son los que pueden desarrollarlas y crear empresa a partir de ellas. En gran parte, el sueño del resto se frustra por la barrera de la tecnología: hay muy poco conocimiento en el país. Pocos sabemos de código, un elemento considerado como fundamental para desarrollar aplicaciones o programas. Y de los pocos que saben, o ya están empleados, o son muy costosos.
El resultado de este perverso problema termina siendo que tenemos un país poco competitivo en el nuevo ecosistema digital y en el que solo pocas empresas, las que tienen con qué pagar a los desarrolladores, se quedan con casi todo el reparto del ponqué. Afortunadamente, el incuestionable fenómeno de Rappi, por más que irrite a ciertos sectores de la sociedad que nos quieren anclar a una economía cavernícola porque ven el progreso como una amenaza, está siendo fundamental para alentar a una nueva generación de emprendedores a construir un país más competitivo y con mayores oportunidades de empleo.
Hoy, facilitadores como Ventures, iNNpulsa, Ruta N y la Andi, así como eventos como el Heroes Fest y Colombia 4.0 nos han abierto un amplio abanico de oportunidades para obtener conocimiento, conectarnos y visibilizarnos. Sin embargo, la socialización de todo esto aún es escasa. Todavía son muchos los emprendedores que no conocen de estas plataformas.
Tenemos que empezar a perder el miedo, empezar a tocar puertas. La nueva sociedad digital no se deja deslumbrar por apellidos o estratos, sino por las buenas ideas. Es el caso del último emprendimiento colombiano que acaba de pasar el primer corte de una de las aceleradoras más importantes de Silicon Valley: Y Combinator.
Se trata de HelloGuru, una empresa que supo entender el problema del analfabetismo tecnológico que existe en el país y ofrece como solución capacitar en la creación de software sin necesidad de echar código. Es decir, está democratizando el desarrollo del software, lo que permitirá a cualquier persona desarrollar a una solución tecnológica de manera eficiente y económica.
Un estudiante, por ejemplo, puede crear una página web con plataforma de pago e incorporar contenido y promociones sin necesidad de un tercero. Una ama de casa bien puede elaborar una aplicación que le permita llevar un inventario de mercado que le avise cuándo tiene que comprar algo, o también ordenar directamente a la tienda o por Rappi.
También puede serle muy útil a las empresas con déficit de desarrolladores. En el departamento de mercadeo podrían crear plataformas de estudio de sus bases de datos para tener elementos de juicio más precisos, por ejemplo. Que un emprendimiento como HelloGuru despegue con fuerza es del interés de Colombia, pues puede convertirse en una nueva historia de éxito que siga rompiendo los paradigmas que tanto daño nos han hecho. Aquí siempre hemos presumido de lo recursivo e ingeniosos que somos. Es hora de que eso traspase del papel a los hechos.
¿Cómo supe de HelloGuru? Porque una de sus cofundadoras me contactó. Quizás es algo que otros emprendedores deben hacer. Vociferen lo que están haciendo, contacten a los columnistas de tecnología para que a su vez hagamos lo mismo. Así también se construye país. Si quieren conocer más: www.helloguru.io
El proyecto contempla un registro nacional de organizaciones, la congelación de sus activos, nuevos delitos y mayores penas
Aunque el banco central no reaccionaba, el mercado sí lo hizo, para asegurarle financiamiento al sector privado que apuntalara su actual crecimiento
La cartera de créditos respecto al PIB es pequeña: 42,5% en septiembre de 2026. En 2020, según el FMI, esa cifra era 54,07% del PIB en Colombia, mientras que en Macao era 266,6%, en Hong Kong 258,4%