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¿Comenzó la revolución?

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Diego A. Santos - diegosantos1978@gmail.com

Todo pareciera indicar que al fin se le van a imponer estrictas normas a las grandes compañías de tecnología, cuyos prepotentes y cuestionables comportamientos le están ocasionando un gran daño a la humanidad.

El senador estadounidense Josh Hawley adelanta en estos momentos el ‘Proyecto de ley para reducir la adicción a las redes sociales’ (Social-Media-Addiction-Reduction-Technology-Act), la primera iniciativa seria que se toma en ese país contra las empresas gestoras de redes y que se aleja de las críticas tibias que hasta ahora han formulado los legisladores.

El proyecto busca “prohibirles a las compañías de redes acudir a prácticas que exploten la sicología humana o la fisiología cerebral para impedir de forma sustancial la libertad de escogencia; y a su vez exigirles a éstas tomar medidas para mitigar los riesgos de la adicción a internet y la explotación psicológica”.

A su vez, decreta la ilegalidad en prácticas que hoy se usan en redes, tales como el desplazamiento infinito, el autoplay en los videos y la concesión de medallas o premios por el uso de las plataformas. De aprobarse la ley, el usuario pasará a tener un mayor control de cuánto quiere consumir.

El proyecto también obligará a las redes a incluir una opción que le permita a los usuarios establecer un límite de tiempo de uso. Es decir, el usuario podrá configurar en su red social cuánto tiempo quiere usarla al día. Si el usuario no determina un límite, la red establecerá un tiempo de uso por defecto de 30 minutos al día.

Bajo la ley, las empresas deberán entregarle a sus usuarios informes constantes de cuánto tiempo han estado en sus plataformas. También establece que al menos cada tres años una comisión entregará un reporte al Congreso sobre la adicción al internet.

Según el senador Hawley, el objeto de la ley es acabar con la explotación que realizan las plataformas de redes de la adicción de los usuarios. “Lo que hacen estas empresas es captar la atención del usuario y de manera inmediata vender al precio más alto los datos a los anunciantes”.

No en vano, Facebook, Google y Twitter, entre otras, contratan hordas de psicólogos y neurólogos para desarrollar técnicas adictivas que buscan captar la atención del usuario lo más que puedan. Un estudio muestra que en promedio, por ejemplo, tocamos nuestro celular 2700 veces al día, mientras que podemos estar hasta 48 horas a la semana conectados a las redes.

Tal y como lo asegura Jon Schweppe, los verdaderos consumidores de las redes sociales son los anunciantes. Los usuarios, y no nos damos cuenta, somos el producto, como unos hamsters en una rueda giratoria.

Hawley asegura que la evidencia es clara sobre el daño que están causando las redes a la humanidad y que existe una fuerte correlación entre los suicidios de adolescentes y la salida al mercado de celulares que están equipados con aplicaciones de redes sociales, listas para ser utilizadas”.

El importante paso tomado por Hawley seguramente se enfrentará al todopoderoso cabildeo de las gigantes tecnológicas, y quizás no prospere. Sin embargo, este episodio es el perfecto detonante para que otros países también comiencen a pellizcarse.

Colombia, por ejemplo, está en todo su derecho de exigirle a las grandes a proteger a los usuarios colombianos. Ojalá prospere el proyecto de Hawley. Por el bien de la humanidad.

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