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¿Enseñamos lo que debemos?

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Daniel López Hincapié Profesor del Cesa

¿Enseñamos lo que debemos a nuestros estudian- tes? No terminamos de entender a los Millennials, quienes son sujetos de constantes quejas por parte de los equipos de talento de las organizaciones y este semestre, entraron a las Universidades los Centenialls, de quienes aún sabemos muy poco. Estos dos grupos de poblaciones dentro de los próximos años representarán el 70% de la fuerza laboral y deberán gestionar las consecuencias éticas, ambientales y económicas de decisiones que no tomaron, pero que tendrán repercusiones en su realidad inmediata. ¿Salen ellos con las herramientas necesarias para la actual coyuntura empresarial? Mi hipótesis de trabajo es que NO.

Jeffry Epstein, ¨exitoso¨ y millonario empresario americano, utilizó su poder e influencia para presuntamente abusar de niñas menores de edad en repetidas ocasiones durante décadas. Harvey Weistein, catalogado como el ¨genio¨ de Hollywood, produjo importantes obras y películas en el mundo del entretenimiento. Actualmente, enfrenta un juicio por presuntos abusos sexuales a más de 80 mujeres haciendo uso de su poder e influencia en el medio. En Colombia, la situación no es muy diferente. ¿Qué tienen en común los hermanos Moreno, el exfiscal anticorrupción Moreno, el ex viceministro García, los Nule, entre otros? No solamente son los responsables de los mayores casos de corrupción, sino que todos ellos estudiaron en las Universidades elite de Colombia y muchos de ellos con acceso a las mejores universidades del mundo. Lo desconcertante, es que los que estaban llamados a transformar el país, personas inteligentes, preparadas y capaces, fueron quienes se encargaron de corromper todas las instituciones y abusar de su poder e influencias para su beneficio individual. ¿En que fallamos como universidades/sociedad? ¿Qué podríamos haber hecho diferente? ¿Seguimos educando ¨Nulecitos¨/Epsteins en potencia?

Es evidente que no le hemos dado como sociedad la importancia real a la formación de competencias de aprendizaje para la vida. Seguimos educando ¨exitosos¨ profesionales técnicamente, pero: ¿Cómo se educan profesionales íntegros personalmente? ¿Cómo educamos a nuestros estudiantes en la máxima de Saint-Exupéry ¨unidos a los que sufren, con empatía y conexión genuina a los problemas sociales¨?. ¿Cómo educamos a los lideres del futuro para que sepan gestionar, controlar, educar y prevenir sus impulsos, deseos y comportamientos nocivos para la sociedad? ¿Cómo les enseñamos a gestionar el PODER y sus tentaciones? Son respuestas que no pueden ni deben construirse y responderse en la ¨Universidad de la vida¨ a prueba y error.
Estamos frente a una crisis ética, y las universidades son las llamadas a construir estructuras formativas diferentes para gestionar los dilemas éticos del siglo XXI. ¿Y si nos inventamos cátedras como: Gestión del poder en ambientes de desigualdad, Dilemas éticos en el siglo XXI, Gestión y Gobierno de las emociones (Que incluye los impulsos sexuales que recientemente han mostrado ser un común denominador en los escándalos mediáticos), entre otras?

Invito a los principales rectores de las Universidades en Colombia a sentarnos a reflexionar, como diría Alejandro Gaviria, sobre las verdades incomodas de nuestra sociedad. Hay mucho en juego. ¿Me aceptan el café?

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