MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Ahora que en pleno fenómeno de El Niño caen lluvias torrenciales que terminan siendo noticia, me acordaba de muchos titulares y notas periodísticas que vengo leyendo desde mi juventud. Y esta es una de ellas: llueve y hay inundaciones, pero rápidamente nos advierten las autoridades que el nivel de los embalses sigue siendo preocupantemente bajo. No digo que no sea cierto; con seguridad lo es, solo que tiende uno a pensar: “¿Por qué será que no hacen los embalses en donde llueve?”.
Otro clásico es el costo de vida. Todos los años se repite sin cesar: “Ya la plata no alcanza para nada”. Quizá lo sorprendente no sea que la plata no alcance, sino que se haga parecer como algo nuevo, como si antes sí alcanzara y fuera ahora cuando no alcanza.
“La pelea del siglo”. “El partido del siglo”. “El concierto del siglo”. A finales del siglo XX me parecía razonable que alguien considerara que algún acontecimiento era “el del siglo”; finalmente, el siglo ya se estaba acabando y podía mirarse hacia atrás y ver qué había pasado antes, compararlo y decidir. Imaginé que esa costumbre se acabaría en 2001. Pero no. Con apenas un cuarto del siglo XXI transcurrido, hemos tenido muchos acontecimientos “del siglo”. Pero ¿cómo van a saber qué es lo que puede pasar en los 74 años que faltan?
“Esta juventud”. Otro clásico, pero de los de verdad, verdad. Yo muy seguramente coincido con usted en que esta vez sí es verdad. Llevamos milenios afirmando que la juventud está echada a perder, que no se respeta a los mayores, que a dónde va a parar todo esto. Solo que esta vez sí es verdad, ¿cierto?
“Hoy, más que nunca, se necesita…” y agregue usted lo que quiera. Normalmente, “unidad”, pero también puede ser “compromiso”, “colaboración”, “sacrificio” o “apretarse el cinturón”. Apretarse el cinturón, ¿cuántas veces hemos oído eso? Lo curioso es que nunca se dice algo como “finalmente podemos soltarnos un poco el cinturón”. No digo totalmente, pero al menos un poco.
“El fin del mundo”. En una época recortaba del periódico las noticias del fin del mundo para mostrarles a mis futuros hijos que esas fatídicas fechas no se habían cumplido. ¿Recuerda usted algunas? Una reciente fue la del calendario maya, pero también ha estado implicado Nostradamus. Dicen que al llegar el fatídico año 1000 muchos creyeron que se acercaba el fin. Ni qué decir del 2000, cuando todos los computadores reiniciarían, los aviones se caerían en pleno vuelo, los equipos médicos fallarían y las cuentas bancarias desaparecerían. Parecía lógico -quizá lo era y se previno-, pero, como sea, nos tuvo a todos muy nerviosos.
“Se acaba el petróleo”. Yo estaba seguro de que para antes de este 2026 ya no habría petróleo. La verdad es que el año 2026 se veía tan, pero tan lejano. Es que en el “Feliz cumpleaños” se decía: “Que los vuelva a cumplir, hasta el año 2000”. Sí, hasta el 2000. En algún momento se vio que el deseo ya no era tan jovial como se esperaba y el estribillo se cambió. Pero ¿el 2026? Nada de petróleo; solo quedaba para unos pocos años más.
Y, para finalizar, del mundo de la empresa. Tome cualquier libro de 1900 a hoy y todos le dirán: “La competencia nunca ha sido tan intensa”. Y su jefe le dirá: “Este no ha sido un buen año”. ¿O alguna vez se le han acercado a decirle: “Nos fue bien, puedes relajarte”?
El nearshoring acerca operaciones; el friendshoring busca proveedores en países con relaciones estables. Esa lógica alcanza al petróleo