La temporada de pandemia que el mundo ha vivido durante este 2020 ha sido generadora de situaciones que nadie esperaba, inspiradora como pocas en la historia por las extrañas circunstancias vividas, como también desconcertante y culpable de la desaparición de muchas organizaciones, como para demostrar una vez mas que no existen bondad ni maldad absolutas, o como tanto se ha dicho que Maturana expresó, “perder es ganar un poco”.

Muchos textos se han escrito para el mundo de la administración y sus diferentes disciplinas, en los cuales el único cambio que se aprecia es una palabra, porque el contenido es aplicable en todo a diferentes áreas; es así como se pueden leer los mismos contenidos en ediciones a las cuales les han cambiado la palabra administración por marketing, marketing por ventas, administración por ventas, y son del mismo autor.

Siendo conscientes de la realidad que se ha vivido, y aun se vive porque no ha pasado pero pasará, ha hecho que para el marketing sea quizá más causante de retornar a lo que podríamos llamar mercadeo consciente, cambiando el titular del libro de John Mackey y Raj Sisodia ‘capitalismo consciente’, que debería ser de lectura obligada en las escuelas de administración, y al cual podríamos aplicar lo dicho antes, cambiando la palabra capitalismo por marketing; prácticamente todo lo que los autores manifiestan en su obra, es enteramente aplicable al mercadeo, para retornar a lo que verdaderamente es y significa para la sociedad.

Durante este tiempo de pandemia tanto los mercados (clientes y prospectos) como muy buena cantidad de organizaciones (sus directivas) han reflexionado sobre la manera como se estaba desarrollando la logística mercadológica, es decir, los procesos de formación y mantenimiento de los mercados, ocasionando el viraje o cambio que personalidades de la actividad como Kotler, Godin, Setiwan y Kartajaya, para citar solamente algunos, han invitado a dar para hacer que se vuelva al enfoque humanista, pensando siempre que se trabaja con, para y por personas humanas, que sienten las consecuencias de las decisiones que se toman, y que hacen que unos miren el vaso medio lleno y otros lo consideren medio vacío.

Los clientes y prospectos han encontrado razones de peso para reorganizar los procesos psicológicos de decisión, ajustando presupuestos y revalorando actividades, al tiempo que muchas organizaciones han visto la necesidad de basar las ofertas en valores, respetando principios y creencias de los demás, aceptando muchas veces que la rentabilidad no es solamente económica sino que la responsabilidad social tiene un gran peso, teniendo que considerar la rentabilidad social y otras, y por ello han repensado muchas decisiones que antes se tomaban teniendo como fundamento otros objetivos.

Ambas partes del mercado han comenzado a pensar y actuar de acuerdo con los principios de lo que se ha denominado marketing sostenible, teniendo muy en cuenta la necesidad de conservación del ecosistema y la economía circular, buscando un mejoramiento continuo en los niveles de vida de todos, sin excepción.

Como expresan los autores del libro, “Las empresas tienen un impacto mucho más positivo en el mundo si se basan en un propósito superior que vaya más allá de generar beneficios y valor para los accionistas”, y para que ello se dé, tiene que trabajarse bajo la filosofía de un marketing como bien dicen y se ha dicho, consciente.