Analistas

Consejos mercadológicos

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Carlos Fernando Villa Gómez

De los cursos, seminarios, lecturas, conferencias, tertulias y más que sobre el marketing se realizan a diario, muchos podrían ser los comentarios y las conclusiones sobre lo que en ellos se trata, sin que pueda decirse que se llega a una conclusión única, pues como hemos comentado en varias ocasiones, en mercadeo siempre habrá que decir “depende”.

Pero hay cosas que vale la pena mencionar, bien como simples opiniones o como consejos de importancia, según se mire y sea el caso.

Mucho se habla de la publicidad en los momentos actuales, sobre todo por la fuerza del mundo digital y de los influenciadores en las redes sociales, pero hay algo que muy pocos se atreven a contradecir: falta contenido en muchísimos mensajes. Son muchos los que se aprecian todos los días y en todos los medios sin que se hable de lo que verdaderamente se ofrece, dedicándose bastante de la comunicación a indicar precios rebajados, descuentos, plazos y similares, dejando de lado lo que de verdad se promueve como son la oferta y sus beneficios. Y como alguna vez dijo Jeffrey Fox, “los anuncios sin claridad equivalen a una gran pérdida de dinero”.

La muy famosa teoría administrativa de reducción de gastos o costos no se analiza casi nunca a la luz de las consecuencias que ello puede tener en los mercados, pues casi siempre genera como resultado disminución de la calidad, desmejoramiento del servicio y más, lo que se traduce, lógicamente, en dispersión (en el mejor de los casos) o en una real pérdida de clientes y causa de alejamiento. Los costos de operación no pueden mirarse simplemente la luz de las teorías financieras, sino que también deben analizarse considerando lo que puede ocurrir en las mentes y en el comportamiento de los mercados.

Lo que para unos funciona no significa que para otros, y menos todos, genere los mismos resultados. Este es uno de los errores más comunes, por lo que hay que recordar que no hay dos mercados iguales, y como alguien dijo, si se trabaja y aplica bien el mercadeo, para todos habrá, pero no de la misma forma ni de igual forma. Por ello, los casos de estudio y las recomendaciones que de manera abierta y genérica se hacen, hay que adaptarlos para aplicarlos adecuada y efectivamente, si se considera que pueden ser buenos.

Los finales de las acciones o actividades siempre serán más recordados que los principios, es algo que parece que no muchos entienden; por esta razón, el seguimiento y el contacto con los clientes debe ser permanente para conocer consecuencias de uso y /o aplicación ya que dependiendo de ello se podrá lograr la fidelidad del mercado. Muchos procesos de relaciones con los clientes se inician de manera positiva, pero por descuido y falta de seguimiento y acción culminan con resultados más negativos que positivos.

Las organizaciones se asemejan en su accionar a una familia, lo que significa que lo que el mercado piensa sobre ellas depende de lo que todos, sin excepción, hacen, sin importar quien, pues todo y todos comunican y no se puede no comunicar; además, es el mercado el que determina quién y qué son más importantes lo que a su vez es circunstancial, ya que la evaluación que hacen los clientes depende de las razones y los motivos que cada quien tiene para tomar decisiones.

Definitivamente las palabras de Kotker son muy ciertas y valederas pues comprender o entender el marketing no es difícil pero aplicarlo y hacerlo bien es complicado.

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