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Antimercadeo en las redes

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Alguien dijo hace unos años que el desarrollo de los pueblos se aprecia en cuatro aspectos: el rendimiento del deporte, la manera como los ciudadanos conducen el carro, el aseo en los baños y sitios públicos y el uso de las redes sociales.

“Es increíble cómo en la era de las comunicaciones, la desinformación es cada vez más grande y la gente cree cualquier mentira por, quizás, el afán de tener conclusiones fáciles y a su conveniencia. “La pereza mental es el origen de las noticias falsas”, según un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Nada más que agregar…”, decía Gabriel Meluk en su columna en El Tiempo (Nov. 18).

Los llamados “community manager” aparecieron para el marketing para, entre otras funciones, estar pendientes de los comentarios que aparecen en las redes sociales con el fin de prevenir el daño que el mercadeo de palabra puede causar cuando se expresan opiniones infundadas o aclarar incompletas y similares; hay que recordar que tiene más credibilidad lo negativo que lo positivo, aun sin conocer a quien opina. Igualmente, la generación de dudas que se logra con publicidad negra es un fuerte influenciador en los procesos de toma de decisiones, utilizada con frecuencia en las campañas políticas.

Desafortunadamente, las redes sociales en nuestro medio se están convirtiendo, desde hace rato, en medio para divulgación de opiniones y expresiones muchas veces infundadas, llenas de insultos, mentiras y tergiversadoras de la realidad, amparándose en una impunidad real ante la falta de acciones legales por parte de la mayoría de afectados, pues pocos son los que hacen valer los derechos a los que hay lugar.

Es de verdad vergonzoso leer, y/o escuchar mucho de lo que se publica en las redes sociales y en muchos medios de comunicación, por la permisividad de sus directores y editores quienes al parecer confunden la libertad de expresión con el libertinaje, pues la manera como tantos se expresan sobre personas, productos, empresas y más, haciendo uso de términos indebidos, acusaciones sin pruebas, sin el mínimo signo de respeto y decoro, ocasionando el antimercadeo de palabra que, como tantas veces se ha dicho y demostrado, es de gran poder de influencia. Como se dice, causan pena ajena.

Es triste y preocupante, por decir lo menos, lo que está demostrando tanta gente que ante el anonimato relativo se escuda para denigrar y decir lo que puede acabar con la fama y el buen nombre de muchas personas, además de causar daño a empresas que no merecen tratamientos tan bajos.

Las redes sociales son gran medio de comunicación; los malos son quienes las utilizan como no debe ser, y por ello, como comentamos hace unas semanas, muchas han perdido no solamente elementos o personas valiosas que las integraban, sino dinero y credibilidad.

Un genio como el cofundador de Facebook, Mark Elliot Zuckerberg, ha estado en boca de no pocos por los problemas de su red social, ocasionados por el mal uso de ella, lo que demuestra con claridad el antimercadeo que se está generando con las redes y que ojalá, esperamos, dé un viraje para que sea utilizada adecuadamente como gran herramienta del marketing que puede ser.

Se necesita educación, y se requiere de un gran plan de acciones para que no solamente los jóvenes sino también muchos adultos hagan uso adecuado de las redes, y que los medios ejerzan un control adecuado de lo que se dice y merece publicarse.

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