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Analistas 07/03/2021

Prudencia con el regreso a la normalidad

Ya basta con el cierre de escuelas y colegios, no podemos arriesgarnos a un nuevo confinamiento. Si queremos que la economía se reactive de manera sostenida debemos actuar con prudencia.

El sector comercio se ha afectado significativamente por la pandemia, todos esperamos que se reactive y se recuperen las fuentes de empleo. Pero no podemos arriesgarnos a una nueva ola de contagios que retarde más la recuperación de la economía.

No estamos preparados para el regreso del público a los estadios de fútbol, tampoco están dadas las condiciones para que los bares y discotecas operen a plenitud.

Hemos empezado por el camino correcto: la apertura gradual de escuelas y colegios, en donde según numerosos estudios el riesgo de contagio de covid es menor. Por el contrario, en los partidos de fútbol, bares y discotecas suelen generarse aglomeraciones de distintos niveles con un riesgo proporcional de contagios.

No solo será necesario aguardar un tiempo prudente para reactivar con plenitud el subsector de bares y discotecas, sino que deberán operar bajo unas condiciones de bioseguridad muy estrictas que anteriormente nunca se aplicaron.

Existen establecimientos que regularmente han permitido la entrada de personas sin medir su capacidad de aforo, no les ha importado si hay mesas o no y se generan aglomeraciones con personas de pie que incluso pueden molestar a la gente que ha contado con suerte y tienen donde sentarse. Dicha práctica tiene cambiar, no solo por evitar infecciones sino por el bienestar de los clientes.

La pandemia es una oportunidad para que los establecimientos como bares y discotecas cambien ciertas prácticas que son recurrentes. Primero hay sitios que permiten el consumo de licor en vía pública, otros no tienen en cuenta su capacidad de aforo y así dejan la vía libre para que personas ebrias hagan sus estragos.

Es la oportunidad de corregir estas prácticas, incluso después de inmunizar a la parte de la población necesaria para llegar a la llamada “inmunidad de rebaño” se deberán abolir prácticas riesgosas y molestas para grupos de la población que guardan cuidado frente a diversos peligros.

Tengamos en cuenta hechos que marcaron a la sociedad colombiana, primero cuando los bares y discotecas operaban casi hasta el amanecer y se generaban accidentes de distintitos tipos con personas ebrias involucradas, que disminuyeron, pero no se abolieron con la aplicación de la “ley zanahoria” impuesta por el exalcalde de Bogotá Antanas Mockus. Por otro lado, tampoco han dejado de haber quemados con pólvora con la prohibición de su uso.

Estos dos hechos demuestran que en Colombia los habitantes no se han caracterizado por la disciplina y el cumplimiento de las normas. Por lo tanto, no es el momento de abrir al 100% los bares y discotecas ni tampoco podrán operar como lo hacían anteriormente.

Los dueños de dichos establecimientos comerciales tendrán que observar que la prevención contra el contagio del covid-19 trae mensajes para unas mejores prácticas operativas de sus negocios y tendrán que ser pacientes para volver a operar plenamente en una “nueva normalidad”. En caso contrario se generará una nueva ola de contagios con el riesgo de volver a cerrar centros educativos y también desacelerar la economía.