Analistas 10/06/2020

Primeras buenas noticias: la demanda de energía empieza a recuperarse

Elaborado por Mauricio Santa María S., presidente de Anif, en colaboración con Carlos Felipe Prada L. y Ekaterina Cuéllar K.

En nuestro Informe Semanal 1505 analizamos la desaceleración que mostró la economía colombiana durante el primer trimestre de 2020, al crecer solo 1,1% anual comparado con el 2,9% del primer trimestre de 2019. Este resultado sorprendió a los analistas, que, en su gran mayoría, esperábamos un crecimiento superior al 2%, pero la fuerte caída en la actividad económica de marzo (-4,9%) se llevó los favorables resultados de enero y febrero en los que hubo crecimientos promedio del 4,1%, según el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE).

Debido a la coyuntura actual y, aunque se espera uno de los peores trimestres en la historia de la economía colombiana, existe mucha incertidumbre sobre cuál podría ser el tamaño de la caída del PIB durante el segundo trimestre de 2020. Por esa razón, en muchos análisis se utilizan indicadores líderes que muestran, de manera adelantada, el comportamiento del ciclo económico antes de que se publique el resultado oficial del PIB.

Uno de los más comunes es la demanda de energía, que en los últimos seis años registró una correlación del 69% con el ISE, lo cual muestra su importante poder predictivo sobre la evolución de la totalidad de la actividad económica. Ejemplo de esto es que los resultados para el primer trimestre de 2020 mostraron que la demanda de energía tuvo un menor crecimiento con respecto al mismo período de 2019 (3,1% vs. 4%), consistente con la desaceleración del PIB en el mismo período.

Así las cosas, en este Comentario Económico analizamos el comportamiento de la demanda de energía en las semanas posteriores al inicio del Aislamiento Preventivo Obligatorio y mostramos cómo el reinicio de actividades, particularmente de los sectores de construcción y la industria, empezaron a mostrar que, visto a través de esta variable, hay una recuperación después de los malos resultados de abril. Para esto último, utilizamos la evolución de la demanda de energía en el sector no regulado, que es precisamente donde se encuentran las actividades de industria, minería y construcción, entre otras.

La demanda de energía durante el periodo de aislamiento
Los resultados más recientes muestran que, al parecer, el punto más bajo ya se registró y que hay señales, aún leves, de recuperación de la actividad económica. Por ejemplo, en abril, la caída promedio fue del 16% y en mayo del 10%, comparado con la primera semana de marzo (semana en la que todavía no había efectos del virus). Si bien los resultados todavía son negativos, todo indica que la contracción es cada vez menor y que poco a poco hay señales de recuperación. Esto es consistente con el reinicio, desde el 27 de abril, de la construcción y algunos sectores de la industria. Como se puede ver, la demanda de energía desaceleró su contracción a partir de ese momento.

Esto es una muestra clara de que es necesario continuar con la reapertura de más actividades económicas y, más importante, que en las ciudades grandes, como Bogotá, la reactivación sea efectiva para todos los sectores que autorizó el Gobierno Nacional. Es fundamental que las autoridades locales aceleren el proceso de reapertura de los sectores. Como se ha visto, particularmente con los últimos resultados del mercado laboral, el costo económico del aislamiento es excesivo y creciente.

La demanda total de energía se divide en dos sectores, regulado y no regulado. Este último corresponde a la demanda que hacen las empresas. Al analizar los últimos resultados, encontramos que en mayo también hubo una recuperación de la demanda en este sector. En efecto, la información disponible de XM (empresa que lleva el registro de la demanda de energía) mostró que la variación en mayo fue del -18,5% y en abril había sido del -24,5%.

Para mostrar la importancia de la recuperación de la demanda de energía en el sector no regulado, presentamos la evolución de esta variable y la producción industrial. Como se puede ver, hay una alta correlación entre estas dos variables. Entonces, todo indica que los malos resultados de abril ya se superaron y, es muy probable, que en mayo la producción industrial haya tenido un mejor desempeño ya que la demanda de energía tuvo una menor contracción durante ese mes.

Conclusión
En este Comentario Económico mostramos cómo la demanda de energía, comparada con la semana anterior al inicio del aislamiento, mostró una continua contracción hasta finales de abril. A partir de ese momento y, coincidiendo con el reinicio de la industria y la construcción, se empezó a ver una recuperación semana tras semana.

Al analizar la información para el sector no regulado (empresarial) encontramos que en mayo hubo una mejoría en comparación con abril. Si bien el crecimiento anual es todavía negativo, se empieza a ver los resultados de la reactivación de algunos sectores, todo esto a pesar de que no hubo una coordinación completa con ciudades grandes como Bogotá. Debido a que la demanda de energía es un indicador líder del sector industrial, podríamos esperar que los resultados de mayo sean mejores al registro de abril. Por esa razón, no nos cansamos de insistir en que debemos reactivar los sectores que sean posibles de abrir en el menor tiempo posible.