Analistas

Zuluaga es garantía de ortodoxia económica

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Hace dos semanas anuncié en esta misma columna que iba a votar por Oscar Iván Zuluaga. Quedo aún más convencido de la lógica de mi voto, después de haber visto el debate presidencial de Caracol Televisión y de analizar las alianzas que se vieron después de la primera ronda. Además, me queda claro que efectivamente OIZ es la versión colombiana del gran Ernesto Zedillo. Además, valga la pena decir que es un adefesio que el presidente Santos haya aceptado el apoyo de la Marcha Patriótica, grupo que el mismo Ministro de Defensa de Colombia asegura es financiado por el grupo terrorista de las Farc.   

Como comenté en una columna anterior, conocí a Oscar Iván en un desayuno de trabajo en Nueva York, cuando visitó esa ciudad con el entonces saliente ministro Alberto Carrasquilla. Alberto, en una actitud patriótica que buscaba demostrar la continuidad de las políticas del gobierno de Uribe, decidió organizar un evento entre analistas para que nosotros conociéramos al nuevo ministro antes de que él se posesionara. Oscar Iván impresionó a una audiencia bastante difícil de impresionar. 

¿Qué hizo Oscar Iván Zuluaga para impresionar a esta audiencia de analistas? Primero, demostrar un excelente dominio del inglés; y segundo, el exministro logró explicarle perfectamente a la audiencia la razón por la cual valía tanto la pena jugársela a favor de la confianza inversionista y de la seguridad democrática. Tengo que decirlo: durante sus años como ministro, Oscar Iván Zuluaga nunca me incumplió una cita con inversionistas internacionales, ni desistió de emprender jornadas maratónicas, como la de viajar a Miami de madrugada para hablarle a inversionistas internacionales en una conferencia del banco Bear Stearns, para acto seguido salir de vuelta volado al aeropuerto para cumplir con otros compromisos esa misma tarde en Bogotá. Pienso que OIZ le aguantó el trote al presidente Uribe por la sencillísima razón de que el exministro Zuluaga es igual de intenso a Uribe con el trabajo y con la necesidad de aprovechar cada minuto para el beneficio de Colombia.

Hace unos meses en un almuerzo en Medellín, el exministro Zuluaga recitaba minuciosamente los números atados a su iniciativa de implementar la jornada única para los niños de Colombia. Comentaba también sobre la visión que tiene él en cuanto al futuro de SaludMia, y de lo difícil que será manejar ese monstruo burocrático, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno ni siquiera ha sido capaz de enderezar a un ente como Colpensiones. Con cifras en la cabeza, el exministro argumentaba que es totalmente innecesario crear nuevas burocracias, cuando las leyes actuales permiten lograr la mejora en la productividad del servicio de salud, si se enfocan los esfuerzos en lograr economías de escala. Muy pocos colombianos conocen tan a fondo la realidad estructural de Colombia como la conoce Oscar Iván. 

Ernesto Zedillo fue un gran presidente. Zedillo es un tecnócrata que surgió de la nada, quien además es producto de la muy deficiente educación pública de México. Pero el expresidente Zedillo es uno de esos miembros únicos de la sociedad que tiene la capacidad de sobrellevar cualquier inconveniente. Él tenía un gran conocimiento de los pormenores atados al manejo del estado, y por esa razón fue un Presidente que logró encauzar a México dentro de un proyecto de limitar, al máximo posible, la intervención estatal dentro de la economía. Yo siento en Zuluaga esa misma fijación. Veo en el candidato un interés intenso de buscar la forma de enfocar el gasto público en los más necesitados, y siento la intención permanente de asegurarse que el Estado no estorbe los planes de inversión del sector privado.

Pero el mayor argumento es que yo veo a Oscar Iván Zuluaga defendiendo sin tapujos a patriotas como Germán Efromovich de las decisiones arbitrarias de un Incoder que le responde a las presiones de personajes tan complicados como Iván Cepeda Castro. Por esa razón es que Oscar Iván Zuluaga tiene que ser presidente, porque Colombia necesita más Efromovichs y menos proponentes del Socialismo del Siglo 21, como Iván Cepeda, quien hoy en día apoya la campaña del presidente Santos.

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