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Y acá vamos otra vez…

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Pareciera que los políticos de verdad no aprenden ni a las malas. Confieso que yo sí había pensado que, sobre todo en Alemania, las autoridades habían entendido que el costo de poner en riesgo a la moneda única era mucho más alto que el costo de mantener las ayudas excepcionales a los países emproblemados, al menos por un poco más de tiempo. 

 
La experiencia de Grecia fue muy certera, pues claramente los líderes de la Eurozona decidieron en esa instancia que el costo de sacarla del grupo era más alto que el costo de mantenerla adentro. Pero la sorpresa vuelve con las decisiones que acaban de tomarse sobre Chipre y su sistema bancario. 
 
Chipre es un país muy pequeño de Europa, cuya economía contabiliza solo el 0,2% del PIB total de la Eurozona, pero tiene un sistema bancario relativamente evolucionado, entre otras porque tiene depósitos que alcanzan el 500% del PIB. 
 
Este país ha vivido una crisis financiera muy complicada en los últimos anos, en gran parte por culpa del contagio que esta economía sufrió de la crisis helena (la economía de Chipre es altamente dependiente de Grecia y muchos griegos tenían depósitos en los bancos de Chipre). 
 
Como todos sabemos, no existe sector financiero que pueda resistir una corrida bancaria y no existe economía en el mundo que aguante una corrida bancaria sin demostrar un colapso en la inversión.
 
Las noticias que nos deja el fin de semana que termina no son halagadoras. La decisión de los líderes de la Eurozona de atar un impuesto a los depósitos bancarios como componente necesario para destrabar el paquete de ayuda a Chipre por €10.000 millones, genera un precedente muy complicado para el futuro de la moneda única y en general para la ingeniera financiera internacional. Los líderes de Europa están llamando esta contribución un “impuesto excepcional y de una sola vez” y uno que no se va a repetir en ningún otro lugar de la Eurozona en el futuro, pero la verdad es que con esta decisión se está violando el contrato otrora existente de que los depósitos bancarios de la Eurozona son sagrados, una promesa que se había mantenido desde el génesis de la crisis financiera del 2008. 
 
La verdad sea dicha, el problema de esta decisión que se acaba de tomar en Bruselas no es un problema para Chipre. Es un problema para, por ejemplo, España. Por esta razón es que España se opuso vehementemente a esta decisión recién tomada. Me explico. 
 
Es un hecho que una vez reabran los bancos en Chipre, este martes o miércoles venidero, va a haber una avalancha de retiros de ahorradores. Falta ver si el Banco Central Europeo estará dispuesto a ponerle el pecho a esos retiros vía el otorgamiento de la liquidez que sea necesaria, para de esa forma evitar el colapso total del sistema. Ahora, lo realmente clave acá será ver cuál va a ser la actitud del ahorrista sentado en Lisboa, Madrid, Atenas, o Roma, cuando éste vea a la gente en Chipre yendo al banco a sacar todos los recursos que puedan. 
 
La base de la estabilidad financiera es la confianza. Es muy probable que los ahorradores de Chipre hayan perdido la confianza en sus instituciones financieras después de lo que acaba de suceder en su país. Veremos si el sentimiento de desconfianza se transfiere al resto de la zona euro. 
 
Cualquiera sea el escenario, que error tan macho el que acaban de cometer las autoridades europeas….
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