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Analistas 22/06/2022

¡No es gay! Es mi coworker

Adriana Gutiérrez Ramírez
Gerente de Bloom Ecoworking

Rotular a los compañeros de trabajo es uno de los ejercicios que más practicamos día a día quienes trabajamos en la oficina.

Se habla mucho de inclusión laboral pero poco o nada entendemos de este interesante concepto muy asociado a la sostenibilidad social de la que tanto hablamos hoy en día.

-“El afro, el hippie, el cojo, el de movilidad reducida, el gay, el trans, el del arete, el del tatuaje, el pobre, el que salió de la cárcel, el ex combatiente y el viejo”- en la actualidad siguen siendo vistos como bichos raros en nuestro entorno empresarial. Queremos una sociedad incluyente y por tanto, organizaciones incluyentes pero nos escandalizamos, lo criticamos y lo comentamos entre pasillos. Nos acostumbraron a vivir en una sociedad tan “normal”, tan básica, tan plana que hoy nos asusta la idea de poder compartir oficina con un gay.

En el coworking en el cual trabajo, el personal que se relaciona directamente con los usuarios proviene de una política de inclusión laboral. Son contratados a través de la Fundación Juguemos en el bosque y bajo su acompañamiento de adaptación psicosocial al mundo laboral, se cuenta con la inclusión de personas de origen afro, muchos provenientes de realidades sociales y familiares diversas y complejas, gays, trans género, personas con déficit de atención, personas mayores y vecinos de la zona de una comunidad cercana vulnerable.

Quienes tenemos la fortuna y la apertura mental para hacerlo, disfrutamos de cada momento, valoramos los pequeños logros, nos involucramos en la dinámica del acompañamiento psicosocial de manera permanente con la esperanza de apoyar la evolución de cada persona y una sana inserción a la vida laboral y social.

Nada más aportante y sostenible desde lo social que brindar oportunidades a quienes pueden traer a la organización aportes desde la diversidad, tan necesarios y enriquecedores para sacar ventaja competitiva -si así se quiere ver- en un mundo lleno de prejuicios, limitaciones y sesgos.

Las organizaciones que lo han entendido están sintonizadas con el cambio que el planeta y la sociedad necesitan. Es momento de eliminar las etiquetas y abrir paso a un abanico amplio de colores, ideas, personas y dinámicas que puedan permitirnos en realidad dar un salto importante hacia la sostenibilidad social.

De la misma manera, los procesos de endomarketing deben convertirse en la bandera de los programas de inclusión laboral, pues muchas veces los colaboradores de la organización no cuentan con la apertura mental y social necesaria para articularse a las nuevas tendencias de trabajo en el mundo.

Y como en la mayoría de mis artículos de sostenibilidad, quiero señalar que todo esto sería mucho más fácil si lo aceptáramos y aprendiéramos desde la escuela y desde el hogar. Así aprenderíamos con naturalidad los valores del respeto por la diferencia de ideas de todo orden: políticas, religiosas, deportivas y culturales. Si nos preparáramos para esto, seguramente hoy en día nos evitaríamos tantos confrontamientos sociales a causa del respeto por la diferencia.

¡No es gay! Es mi compañero de trabajo y punto.

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