Analistas 11/10/2020

Hacia una economía "café"

Si el panorama para la reactivación económica en el mundo ha sido oscuro, ¿qué podemos esperar en un país como el nuestro? Hace poco, algunos veíamos con optimismo la recuperación; sin embargo, las políticas, los préstamos, los fondos y los recursos para lograrlo no son claros, y están hasta embolatados. Muchas empresas desaparecieron, otras están en cuidados intensivos y aunque algunas nacieron, los indicadores no son los más alentadores.

Planear con garantías un futuro empresarial, en especial para los sectores más golpeados, es un tema cada vez más complejo. Volcar la mirada hacia la economía “café”, fundamentada en la sostenibilidad, debería ser el “deber ser” de cada organización, en especial cuando se trata de aquellas social y ambientalmente responsables.

Evidentemente estamos en un momento crucial para la economía del país; pensar en un futuro que integre la digitalización y la sostenibilidad hace unos cuantos meses era inimaginable. Hoy se ha convertido en uno de los principales retos que marcarán la sana recuperación de la economía, no solo en Colombia sino en la mayoría de países del mundo.

Lo que muchos nos preguntamos es si será posible hacer crecer la economía y al mismo tiempo hacerlo con cero emisiones. Parece un sueño imposible, y más cuando no contamos con una cultura medianamente madura en sostenibilidad en el sector empresarial, donde algunos le apuestan, por un lado, pero por el otro existen grandes vacíos en cuanto a programas gubernamentales, intereses económicos y un consumidor que apenas está empezando a exigir buenas prácticas a las organizaciones en este sentido.

Lograrlo en nuestro país es posible, pero tomará mucho tiempo alcanzarlo, sobre todo a la luz de la economía circular y el marketing sostenible. Avanzar hacia una economía “café” puede parecer una utopía, pero si no aprovechamos la coyuntura de reactivación económica post covid-19 ¿cuándo lo haremos? Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) son un compromiso que debemos empezar a trabajar con responsabilidad; afrontar con madurez los efectos del cambio climático a causa de nuestro estilo de vida y de producción, también lo es, al igual que reconstruir el tejido empresarial colombiano cuando gran cantidad de pymes y negocios locales han desaparecido. Y hacerlo, además, de manera sostenible. Podrá sonar complejo, pero es el camino hacia un futuro mejor.

No obstante, esta es nuestra oscura realidad; nadie hubiera querido vivir todo esto, pero es momento de reaccionar y afrontar uno de los mayores retos que tenemos. Puede que políticamente no sea posible dadas las circunstancias actuales, pero es imperativo comenzar a unir esfuerzos para lograr salir de la crisis. No soy una experta ambientalista, ni tampoco una gurú del mercadeo, pero creo que es tarea de todos y en especial de emprendedores y empresarios lograr integrar la tecnología y la sostenibilidad como nuestro principal aporte a la recuperación económica del país. Lo he llamado “economía café” porque sin importar el color de la sostenibilidad (verde o azul) lo que debe primar es el interés por mantener a salvo el planeta tierra a partir de nuestras acciones organizacionales.

Pero ¿cómo lograrlo?, generando empleo y riqueza en la economía a través de la recuperación de las pequeñas y medianas empresas. Un empleo digno, social y ambientalmente responsable que nos permita resurgir como nación y estar a tono con la sostenibilidad.