Trabajar desde la casa no solo aumentó en 40% la jornada laboral, sino también el pago de energía, gas y agua; el debate está en si debe haber un subsidio al “teletrabajador”

Vanessa Pérez Díaz - vperez@larepublica.com.co

La imposibilidad de salir a la calle desde el pasado 21 de marzo, tras declararse la cuarentena nacional, obligó a millones de personas a sacar los computadores, las tabletas y hasta a activar varias apps en el celular para tratar de continuar con la vida laboral y académica. Esto se tradujo, estadísticamente, en cientos de cifras que comenzaron a crecer. La primera fue, precisamente, la del teletrabajo.

Mientras eran 122.000 las personas que teletrabajaban en 2018, según un estudio del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (cifra que en 2019 los analistas promediaban en 300.000), ahora son entre 2 y 3 millones de personas las que lo hacen, una cuenta que hace Fasecolda y las ARL de un total de 10,4 millones de empleados registrados.

Esta nueva realidad se transformó en abono para garantizar otros crecimientos. Por ejemplo, el tráfico en internet aumentó 38,8% desde que comenzó el aislamiento, según la Comisión de Regulación de Comunicaciones; los domicilios han subido 40%, según datos de plataformas como Domicilios.com, Merqueo, iFood y Mensajeros Urbanos; las transacciones electrónicas en las categorías de deportes, retail, salud y tecnología crecieron 86,5%, 53%, 38,2% y 27%, respectivamente, de acuerdo con la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico; y el consumo de TV paga subió 41% según Kantar.

Y no fue solo eso. Mario Arregui, country manager de Kantar para consumo masivo, destacó que durante la cuarentena tres actividades dispararon cierto tipo de consumo. “Cocinar en casa generó un alza de categorías como arroz, aceite, carnes frías. Buscar productos que brinden indulgencia, favoreció el auge de la venta de snacks, galletas y chocolates de mesa. Y mantener el hogar más limpio, hizo lo mismo con detergentes y jabones”.

Todo aumentó. Incluso, hasta los horarios, pues según la firma NordVPN la jornada laboral subió en 40%, pues ahora desde casa solemos estar más horas frente a una pantalla.

En medio de este sinfín de categorías que crecen, hay una que preocupa a la mayoría de las familias: los servicios de agua, energía y gas, precisamente los ítems de mayor uso cuando trabajamos en casa. Según un sondeo que hizo LR, comparando las facturas de estos servicios en varios estratos (puntualmente del 3 al 6) y tomando las lecturas del consumo en diferentes meses, el alza del pago en servicios inicia en 30% y, en algunos casos, hay incrementos de hasta 191%.

“Es muy posible que el alza de los servicios como internet y energía, mientras se teletrabaja, sea entre 30% y 50%. Está ligado al número de personas que ahora deban efectuar actividades de forma remota y es posible que se tenga que subir el ancho de banda”, explicó Alexander Aldana, gerente general de Nimbutech.

Los ejemplos de las alzas
Un hogar en el estrato 3, por ejemplo, donde habitan cinco personas, pasó de pagar mensualmente $28.710 por lo consumido en gas a $47.470, esto es un aumento de 65%. En el caso de la energía, el alza fue de 31%, pues la factura que llegó por $68.740 antes de la cuarentena, subió a $90.010. Los aumentos se dieron incluso con un subsidio que recibe este hogar de entre $10.000 y $20.000 por servicio.

En el estrato 4, en un hogar de cuatro personas, la situación es similar: el gas subió 33,8% al pasar de un promedio de $24.000 a $32.251 (el mes pasado); la factura del Acueducto de Bogotá se incrementó 42% al pasar de $84.300 (ene-feb) a $120.284 (mar-abr); y la energía subió 48% pues lo que se pagó en marzo fue $84.560, monto que en abril fue de $125.430. El único subsidio que recibió este hogar fue en el servicio de agua de $6.176.

En el estrato 5, en una casa donde también habitan cuatro personas, el pago del servicio de energía aumentó 39% (de $79.000 pasaron a pagar $110.000), pero llama la atención que el alza del gas haya sido de 191% al pagar $110.730 por el mes, una cifra que antes de la cuarentena rondaba los $38.000.

El estrato 6 no escapa al aumento de los pagos de servicios por el teletrabajo. En un hogar de una persona el gas pasó de $18.420 a $34.340 y la energía de $77.410 a $114.430; son alzas de 86% y 47%, respectivamente.

¿Tengo derecho a un auxilio?
Consultamos a Iván Jaramillo, director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, para que nos aclarara este tema, un derecho que aseguró existe, pero que no se aplica. “El teletrabajo regulado en la Ley 1221 de 2008 descansa en tres principios básicos (i) respeto del principio de equidad laboral (ii) inclusión de los teletrabajadores en el programa de salud ocupacional y (iii) reconocimiento del “auxilio de conexión”, por el cual el empleador debe proveer y garantizar el mantenimiento de los equipos de los teletrabajadores, conexiones, programas, valor de la energía, desplazamientos”, precisó.

Ante las pocas empresas que están ofreciendo “auxilio de conexión” u otros tipos de subsidios, Jaramillo explicó que la situación se da porque son muy pocas las que reconocen la figura del teletrabajo, que sí tiene fundamentos legales. De hecho, destacó que la Universidad del Rosario hizo una encuesta en marzo en la que 90,7% de los 478 trabajadores (en teletrabajo) que participaron afirmó no haber recibido soporte de la ARL en la adopción de esta modalidad y 86% dijo no habérsele reconocido el auxilio de conexión. “A partir de la circular 021 del Ministerio del Trabajo se incluyó la modalidad de “trabajo en casa”, que carece de fundamento legal y que ha sido adoptada por muchas organizaciones en el contexto de la política de aislamiento preventivo obligatorio”, explicó.

Para Javier Castro, country manager de Cisco Colombia, ese es precisamente uno de los retos poscovid, pues aseguró que el “teletrabajo llegó para quedarse”. “Las empresas y personas que pueden tener las condiciones laborales para realizar sus actividades diarias, sin necesidad de estar físicamente en una oficina. El reto es brindar las condiciones adecuadas de equipos, acceso y seguridad idónea, para continuar con la productividad personal, profesional y empresarial”.

Castro agregó que el Gobierno viene avanzando en una política para regular esta nueva modalidad de trabajo. “El Ministerio de Trabajo viene realizando ajustes a la regulación existente en el país y definir el teletrabajo y el trabajo en casa. Se están presentando recomendaciones a las empresas, para brindarles condiciones favorables a los trabajadores en esta nueva forma de trabajar”, señaló.

¿Cómo calcular un subsidio al trabajador?
Partiendo del hecho de que no hay una fórmula oficial que calcule el gasto de un teletrabajador, preguntamos a Nimbutech y a Cisco cuál es el promedio de internet que necesita un empleado y cómo calcular un posible subsidio. “Depende del número de personas, pero fácilmente se necesitaría aumentar el plan de internet a 60 MB o a 100 MB”, indicó Aldana. Sobre la forma de calcularlo, Castro destacó: “será una política que cada compañía, de acuerdo a sus posibilidades, debe definir. El común denominador en la región es ofrecerle un valor fijo mensual al empleado que cubra el costo básico de acceso a banda ancha”.

El otro lado de la moneda: beneficios del teletrabajo
Según Cisco, estos son los beneficios del teletrabajo para el colaborador:

●     Flexibilidad: Ambiente flexible para administrar mejor su tiempo y agenda.

●     Inclusión: Apertura de oportunidades laborales a personas que se les dificulta desplazarse por una condición física especial, u de otra índole; o bien, padres de familia que deben brindar atención al cuido de hijos o familiares mayores en casa.

Beneficios para el empleador:

●     Atracción y retención de talento ya que es una modalidad de gran interés para los colaboradores.

●     Agilidad del negocio y sus operaciones al poder cumplir con todos los objetivos laborales a través de herramientas de trabajo que permiten movilidad y seguridad de datos.

●     Mejora en la productividad , al maximizar el tiempo de cada persona.

●     Optimización de costos y uso más adecuado de las plantas físicas.

 Beneficios para la sociedad:

●     Apoyo en la disminución del impacto en la huella carbono.

●     Disminución de la presión urbana por infraestructura pública al reducir la cantidad de personas que deben transitar en las calles.

●     Apertura de oportunidades e inclusión de grupos con menor acceso a oportunidades laborales.

●     Dinamización de la economía, ya que al contar con la posibilidad de aumentar la fuerza laboral se incrementa la productividad al país y por consiguiente los beneficios a la economía.