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El ambiente laboral pesa en las decisiones de los jóvenes, incluso por encima de un buen salario
Un entorno laboral que afecte su bienestar puede ser motivo suficiente para dejar un puesto incluso cuando ofrece un salario atractivo y seguridad laboral
La estabilidad económica no es el único factor que tienen en cuenta los jóvenes al momento de elegir un empleo. Un entorno laboral que afecte su bienestar puede ser motivo suficiente para dejar un puesto incluso cuando ofrece un salario atractivo y seguridad laboral. Así lo revela la investigación Footprints: Young people’s values, hopes and expectations, según la cual 48% de los encuestados renunciaría a un empleo estable y bien remunerado si percibiera un ambiente “tóxico”.
La investigación se llevó a cabo con una muestra de más de 9.000 jóvenes de entre 18 y 29 años de Argentina, Brasil, Filipinas, Italia, Kenia, México, Reino Unido, España y Estados Unidos. Uno de los resultados que destaca es la diferencia entre hombres y mujeres frente a las condiciones del entorno laboral: mientras 53% de las mujeres estaría dispuesto a dejar su empleo por un ambiente tóxico, entre los hombres la proporción es de 43%.
Aunque las condiciones del lugar de trabajo tienen un peso importante, la remuneración sigue siendo un factor determinante. Al rededor de 29% de los participantes considera que el salario es su principal prioridad, una proporción que aumenta a 35% en Argentina y México. Estos resultados muestran que la compensación económica continúa siendo relevante, pero convive con otras expectativas relacionadas con la experiencia cotidiana en el trabajo.
Esta preocupación por las condiciones de trabajo también aparece en la encuesta de Deloitte sobre la generación Z y los millennials, que consultó a más de 23.000 personas en 44 países. El informe encontró que 40% de los integrantes de la generación Z y 34% de los millennials se sienten estresados o ansiosos todo el tiempo o la mayor parte de este. Entre los factores laborales que contribuyen a ese malestar figuran las jornadas extensas y la falta de reconocimiento por el trabajo realizado.
En Colombia, la encuesta identificó una situación similar, en donde 41% de los jóvenes de la generación Z y 32% de los millennials afirmaron sentirse estresados o ansiosos con esa frecuencia. Además, 37% de los integrantes de la generación Z y 39% de los millennials señalaron que su empleo contribuye considerablemente a sus niveles de estrés o ansiedad. Estos resultados aportan contexto sobre la importancia del bienestar en el trabajo, aunque no miden directamente la intención de renunciar por un ambiente tóxico.
En ese sentido, cobra importancia el llamado “salario emocional”, un concepto que hace referencia a los aspectos no económicos de un empleo, como la calidad del ambiente laboral y el bienestar psicológico. La disposición a renunciar a un puesto bien remunerado cuando el entorno se percibe como tóxico refleja la importancia que pueden tener estas condiciones en las decisiones profesionales de los jóvenes.
La relación entre el trabajo y el bienestar también aparece en los resultados sobre vocación profesional. Entre quienes afirman tener una vocación, 55% se describe como feliz, frente a 27% de quienes no la perciben. Aunque la diferencia evidencia una asociación entre ambos aspectos, los datos del estudio no permiten afirmar que la vocación sea, por sí sola, la causa de un mayor nivel de felicidad.
La investigación también examina la relación entre la fe y el bienestar. Los jóvenes creyentes reportan un nivel promedio de felicidad de 7,1, frente a 6,3 entre los no creyentes. En América Latina, los valores más altos mencionados en el estudio corresponden a Brasil, con 7,5, y México, con 7,4.
Los resultados muestran que las expectativas de los jóvenes van más allá de la remuneración económica e incluyen factores como el ambiente laboral, el bienestar psicológico y la posibilidad de encontrar sentido en su trabajo. Aunque el salario sigue siendo una prioridad, las condiciones en las que se desempeñan también pueden influir en su satisfacción y en la decisión de permanecer o no en un empleo.
Un fenómeno conocido como daughter effect o “efecto hija” sugiere que la paternidad puede influir en las decisiones de contratación y remuneración