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La evidencia científica citada por el medio arroja que para mantener la buena salud del organismo no se debe dormir ni poco, sino lo justo
Dormir ocho horas diarias ha sido durante décadas una de las recomendaciones más extendidas para mantener una buena salud. Sin embargo, según The Economist, la evidencia científica más reciente sugiere que no existe una cifra única aplicable a todas las personas y que el rango óptimo para la mayoría de los adultos se ubica entre seis y ocho horas por noche, dependiendo de factores individuales como la edad y el sexo.
Diversos estudios han encontrado que la relación entre la duración del sueño y la salud tiene forma de "U": tanto dormir muy poco como dormir en exceso se asocia con mayores riesgos para la salud. La falta de descanso puede provocar disminución del rendimiento cognitivo, mayor estrés, alteraciones del estado de ánimo y, cuando se vuelve crónica, aumentar el riesgo de deterioro cognitivo, trastornos psiquiátricos e incluso muerte prematura. Dormir más horas de las necesarias tampoco parece ser la mejor opción.
Un estudio, citado por el medio, concluyó que los adultos entre 18 y 64 años deberían dormir entre siete y nueve horas por noche, mientras que para los mayores de 65 años la recomendación se reduce a entre siete y ocho horas. Otra revisión, basada en 311 investigaciones, encontró que alrededor de siete horas de sueño representaba el objetivo ideal, aunque señaló que aún existe incertidumbre sobre los efectos de dormir regularmente más de nueve horas.
Una investigación publicada recientemente en Nature profundizó en este tema al analizar la relación entre el sueño y el envejecimiento de distintos órganos del cuerpo mediante el uso de "relojes biológicos". El estudio, liderado por el neurocientífico computacional Junhao Wen, de la Universidad de Columbia, evaluó datos de cerca de 500.000 adultos y encontró que la duración óptima del sueño oscila entre 6,5 y 7,8 horas para las mujeres y entre 6,4 y 7,7 horas para los hombres.
Los especialistas advierten, sin embargo, que estos resultados representan promedios poblacionales y no deben interpretarse como una regla estricta para cada individuo. Además de la cantidad de horas dormidas, factores como la calidad, la regularidad y la continuidad del sueño también desempeñan un papel determinante en la salud.
Por ello, la recomendación es escuchar las señales del cuerpo y procurar dormir el tiempo suficiente para despertar descansado, sin obsesionarse con alcanzar una cifra exacta. De hecho, una encuesta realizada en 2025 por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño reveló que 76% de las personas había perdido horas de descanso debido a la preocupación por su propio sueño.
Es una molécula que tu propio cuerpo fabrica cada día -aproximadamente un gramo- a partir de tres aminoácidos: arginina, glicina y metionina