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Consumo de urea en Colombia
El conflicto en Medio Oriente ha provocado que los precios de la urea y otros fertilizantes utilizados en la mayoría de cultivos se vayan al alza

Colombia no produce ni una tonelada de urea. El fertilizante nitrogenado más utilizado en el agro nacional llega enteramente del exterior, desde países como Rusia, Trinidad y Tobago, Estados Unidos y China, y su precio, ya sacudido por la guerra en Medio Oriente y el agotamiento global del gas natural, no para de ir al alza.
Ante ese panorama, la urea verde producida nacionalmente con energía solar surge como una posibilidad para mitigar el impacto del incremento en los precios de los fertilizantes y, con ello, de los alimentos.
A diferencia de la urea convencional, que se fabrica a partir de la obtención de amoniaco a través de la combinación de hidrógeno extraído del gas natural y nitrógeno del aire, la urea verde sigue la misma cadena química, pero con un cambio en el punto de partida: en lugar de gas, se emplean paneles solares.
Según explicó Álvaro Torres, CEO de Electryon Power Inc., “se pone una vasija de agua y dos electrodos conectados a una planta solar para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno”. Ese hidrógeno limpio se combina con nitrógeno del aire para producir amoníaco verde, el cual, mezclado con CO2 de residuos vegetales o biológicos, da como resultado la urea verde.

Ahora bien, para que este insumo pueda convertirse en una oportunidad o puerta para el agro colombiano, se tendrían que construir plantas distribuidas en diferentes zonas con mayor demanda de urea. A juicio de Torres, “si ponemos a producir pequeñas cantidades de urea verde en regiones como Huila, Tolima o los Llanos, podríamos alimentar las zonas agrícolas con urea que va a ser hasta más económica que la importada”.

Solo una planta, podría arrancar produciendo entre 30.000 y 50.000 toneladas anuales y después, en conjunto, podrían escalar para cubrir al menos la mitad de la demanda nacional de urea, que hoy ronda el millón de toneladas y le cuesta al país entre US$350 y US$500 millones en importaciones cada año.
“Cerca de 50% de la urea que se necesita en el país podría ser producida localmente con plantas solares y el proceso de electrólisis”, precisó Torres, quien indicó que el plazo estimado para poner en marcha las primeras plantas sería de dos a tres años, debido a que “hay que hacer estudios y traer equipos”.
En cuanto al precio, mientras la urea convencional cuesta alrededor de US$500 por tonelada, cifra que va en ascenso por el agotamiento de gas y la guerra, la verde arrancaría en US$600, pero con una trayectoria contraria: a medida que la energía solar se abarata y la tecnología escala, su valor baja.

Torres recalcó que los beneficios van más allá del precio y se relacionan con “sustitución de importaciones y ahorro en divisas, seguridad alimentaria, reindustrialización y reducción de impactos ambientales.
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