Las organizaciones compiten, interna y externamente, por algo profundamente limitado: la capacidad humana de concentrarse. Este fenómeno, conocido como economía de la atención, está redefiniendo la productividad
Si la esperanza consistiera en negar la realidad, en endulzar el sufrimiento o en repetir frases tranquilizadoras mientras la historia sigue dejando víctimas, entonces no solo sería inútil: sería inmoral.