MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Mucina de caracol, arroz fermentado y centella asiática son algunos de los ingredientes que lo hicieron una de las tendencias más fuertes del mercado
El K Beauty dejó de ser una tendencia pasajera para convertirse en una de las fuerzas que más están transformando el mercado cosmético colombiano. Lo que comenzó impulsado por la popularidad global del K pop y los dramas coreanos terminó modificando hábitos de consumo, rutinas de cuidado facial e incluso la oferta de las principales cadenas de belleza del país.
La filosofía coreana del skincare, basada en la prevención, la hidratación profunda y el llamado efecto “glass skin”, abrió espacio a marcas asiáticas que hoy compiten directamente con gigantes europeos y estadounidenses. Entre las más virales están Medicube, Cosrx y Beauty of Joseon, compañías que pasaron de ser de nicho a convertirse en protagonistas del negocio del cuidado facial.

Según datos del Observatory of Economic Complexity, solo en noviembre de 2024 la popularidad de estos productos en Colombia creció 237%, reflejando la rápida expansión del fenómeno K Beauty en el país.
Más allá de la estética, el éxito del K Beauty responde a un cambio profundo en la mentalidad de los consumidores. Mientras las rutinas occidentales suelen enfocarse en corregir problemas visibles, la cosmética coreana prioriza el cuidado de la barrera cutánea, la hidratación y la prevención del envejecimiento. Ingredientes como la centella asiática, la mucina de caracol, el arroz fermentado y la niacinamida comenzaron a ganar espacio entre consumidores colombianos que ahora buscan rutinas más especializadas.
Catalina Echeverry, CCO y cofundadora de Laboratorio IH, explica que “el consumidor ahora es cada vez más consciente de lo que es bueno para sí mismo y para el ambiente. Por eso, el concepto de Clean Beauty invita a utilizar productos con un alto porcentaje de naturalidad, que no sean tóxicos y que tengan responsabilidad ambiental”.
La conexión entre el auge del K Beauty y la belleza limpia no es casualidad. Muchas marcas coreanas construyeron su posicionamiento global alrededor de fórmulas minimalistas, ingredientes botánicos y rutinas enfocadas en la salud de la piel, más que en el maquillaje correctivo.
En ese escenario, Cosrx se convirtió en una de las marcas más reconocidas gracias a sus productos para pieles sensibles y con acné. Su esencia de mucina de caracol y sus limpiadores de bajo pH ayudaron a posicionarla entre las favoritas de los consumidores. Por su parte, Beauty of Joseon logró diferenciarse al combinar ingredientes tradicionales coreanos, como el ginseng y el arroz fermentado, con fórmulas modernas enfocadas en hidratación y luminosidad.
El caso de Medicube muestra cómo las marcas asiáticas también están entrando al segmento premium y tecnológico. La compañía ganó relevancia de la mano de influencers y celebridades internacionales, consolidando una mezcla entre tecnología dermatológica y skincare.
En Colombia, el auge del K Beauty ya va mucho más allá de una moda impulsada por redes sociales. Su llegada redefinió la manera en que los consumidores entienden el cuidado personal. Hoy, la prioridad no es solo verse bien, sino cuidar la piel desde la prevención y la salud. Lo que comenzó como una influencia cultural asiática terminó convirtiéndose en un nuevo estándar para la industria cosmética colombiana.
En Puntos Colombia, quienes redimen puntos aumentan cinco veces su frecuencia de compra y siete veces su gasto promedio
Un estudio de Rappi reveló que las compras presenciales para reponer alimentos tienen costos ocultos de hasta $15.000 por salida