En los primeros días de una tragedia la solidaridad se moviliza rápidamente. Esta semana, en Cartagena, la campaña impulsada por la Andi y sus afiliados superó los $40.000 millones en donaciones. Es una extraordinaria muestra de generosidad, pero es apenas el comienzo
El mayor problema, sin embargo, es la actitud de élites públicas y privadas: hay resignación con un presente mediocre y escasa disposición