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EDITORIAL Traslados exprés pensionales son otro desangre
jueves, 25 de abril de 2019

Al Plan de Desarrollo le quieren colgar todo lo que por ley sería polémico y los traslados exprés de fondos pensionales son solo un ejemplo de querer pasarse las leyes por la faja

Editorial

Es elemental que no conocer las leyes no lo eximen de cumplirlas. El tema viene a colación por el argumento peregrino utilizado por algunos pocos colombianos que quieren que su pensión, que tienen con los fondos privados, la continúe pagando el Estado con impuestos de todos los colombianos a través de Colpensiones, por el simple hecho que no fueron bien asesorados o no se enteraron de la decisión que deben tomar todos los hombres y mujeres 10 años antes de pensionarse. Tras ese “articulito” siempre hay escondidos dos o tres congresistas agazapados en la norma para beneficiarse ellos o hacerle la tarea a algunos interesados que quieren seguir “ordeñando” al Estado. Recordemos que en Colombia existen dos regímenes paralelos para obtener una pensión, el de prima media con prestación definida (donde van los afiliados al fondo público de Colpensiones) y el régimen de ahorro individual (los afiliados a los Fondos Privados de Pensiones). Y desde 1993, la norma legal dicta que cualquier trabajador puede pasarse de un fondo a otro cuando este lo desee, pero que faltándole 10 años (52 años para los hombres y 47 para las mujeres) no podrán trasladarse bajo ningún motivo. Vale la pena también recordar que los dos sistemas compiten entre sí y que por ejemplo en los fondos privados los afiliados pueden jubilarse cuando quieran sin tener que esperar a tener 62 años los hombres o 57 las mujeres. Ese argumento es el que más seduce a los trabajadores jóvenes en edad laboral temprana, argumento que usan las empresas privadas para que hoy sean más de 15,7 millones de colombianos los que estén en el llamado régimen de ahorro individual. El problema es que son esos mismos fondos privados los que les recomiendan a sus afiliados -cuando van a cumplir la edad de tomar la decisión de quedarse o irse- que se vayan al fondo público de Colpensiones; una jugada muy criticable pues durante la llamada edad temprana laboral guardan y gestionan esos ahorros y cuando se llega la hora de pagar la pensión se la “tiran” al Estado, cuando la pensión es más alta pues es el promedio de los diez últimos años.

Esta situación ha generado que los fondos privados solo hayan jubilado a unos 158.000 afiliados, mientras que el fondo público, que es más antiguo, supere los 1,34 millones; la razón central es que se ha vuelto tradición desde la coexistencia de los dos regímenes pasarse al público porque la mesada puede ser mejor, generando un peligroso desangre de las arcas del Estado para pagar pensiones. No es un secreto volver a decir que cada año se pasan más de 150.000 afiliados de los privados al público y que esta ha sido la razón o justificación “mañosa” para que algunos congresistas pretendan habilitar los llamados “traslados exprés” en el Plan Nacional de Desarrollo, lo que pondría en jaque a las finanzas públicas, pues habría una desbandada mayor de quienes están en ahorro individual al de prima media, generando una ola de demandas para recalcular sus pensiones o en camino de hacerlo. Es una peligrosa ruta nada acertada, carente de conciencia nacional, es una idea fruto de lo habilidosos que son los congresistas a la hora de meter micos a las leyes. Incluso, la próxima reforma pensional debe quitarle los subsidios a las mesadas bajas en Colpensiones para que los regímenes compitan en igualdad de condiciones.

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