lunes, 29 de julio de 2019

En poco más de una semana se llegará al primer año de Gobierno y los empresarios mantienen baja la calificación de la gestión; expectativa y esperanza de que las cosas sigan avanzando

EditorialLR

La percepción de los empresarios sobre el primer año de gobierno de Iván Duque es que el arranque ha sido lento y complicado, al tiempo que justifican esta situación por el mal estado en que encontraron las cosas y porque no se hizo un verdadero corte de cuentas de cara al país. En pocas palabras le siguen dando al Gobierno Nacional un margen de espera hasta la llegada de esa velocidad de crucero que mueva, no solo a la economía a tener mayor crecimiento, sino que se genere una coyuntura menos adversa para realizar nuevas inversiones y planes de expansión.

Desde hace nueve años La República realiza una encuesta entre 650 empresarios de todas las regiones, de grandes, medianas y pequeñas empresas, para conocer la calificación que le dan al Presidente, sus ministros y algunos funcionarios clave para el desarrollo de la economía y las empresas. La primera calificación de este Gobierno se hizo a los 100 días y fue bastante baja, máxime cuando las expectativas de cambio eran las mejores. Dicha calificación inicial estuvo contaminada por el prematuro debate en el Congreso de una reforma tributaria que desgastó a los ministros y debilitó la imagen del Presidente; las cosas fueron cambiando para mejor, pero la agenda económica de todo el primer semestre de este año se desplazó por asuntos como la crisis venezolana, las objeciones de la JEP y la desgastante trama judicial del guerrillero prófugo ‘Jesús Santrich’. Entre tanto, los ministros del gabinete más enfocados en lo económico estaban concentrados en desarrollos micro, que poco o nada impactaban el mensaje de que las cosas han ido mejorando; con la llegada del estudio del Plan Nacional de Desarrollo al Congreso las cosas se decoloraron porque esa hoja de ruta fue un asunto de segundo plano por temas judiciales que enrarecían el ambiente en la opinión pública, situación que se ha extendido hasta terminar julio, incluso sin asimilar el impacto fundamental que tiene un trabajo como el Marco Fiscal de Mediano Plazo que traza un camino hacia una macroeconomía más sana y mejor administrada.

Cuando se reta a 650 constructores de la economía, entre empresarios, rectores, líderes gremiales, entre otros, lo primero que se percibe es que la expectativa de un gobierno honesto y trabajador que encontró muy mal las cosas sigue intacta y que hay esperanza de las cosas irán mejorando en los tres años que faltan, porque el gabinete es técnico, bien intencionado y sobre todo con credibilidad ante el sector privado. Ahora bien: ¿por qué califican tan bajo? La sensación que queda es que es un llamado de atención a que el trabajo sea más elocuente, que se muestre más, que se vaya a las regiones, pero sobre todo, que se mejore la seguridad urbana que se ha deteriorado irremediablemente. En boca de algunos empresarios consultados, los pequeños hechos delictivos en las principales ciudades, el fortalecimiento de las disidencias guerrilleras, el renacer del ELN y esa mala herencia de las 200.000 hectáreas de coca, no sientan bien a la hora de hacer proyecciones de negocios y de apostar por un mañana mucho mejor.

Un promedio de tres como calificación de un gobierno por parte de un buen grupo de empresarios, puede llegar a ser desalentador, pero nos quedamos con el mensaje que es una nota que reta a mejorar y seguir redoblando esfuerzos.

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