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EDITORIAL

Plan integral de desarrollo para el Pacífico

viernes, 6 de marzo de 2015
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El Plan de Desarrollo no tiene un capítulo especial sobre esta zona del país que solo vive de lo que será el futuro

Cualquier extranjero que llegue a Colombia y tenga la oportunidad de conocer la región del Pacífico se sorprende: una zona con un gran potencial que podría ser una puerta al desarrollo con el oriente del mundo, pero que vive en condiciones de miseria y atraso, muy por debajo del promedio nacional, exceptuando a buena parte del Valle del Cauca.

Desafortunadamente, en Colombia esa región solo es noticia y objeto de atención cuando ocurren desastres, sucesos tristes o violencia, como la avalancha del río Paéz, la tragedia de Bojayá, las refriegas de los indígenas en Cauca y ahora Buenaventura, donde la degradación de la violencia de todos los actores ilegales ha alcanzado niveles dramáticos.

Hacer  una radiografía del Pacífico no vale la pena, pero es necesario recordar cosas básicas: Chocó tiene el privilegio único de tener costas sobre el Pacífico y el Caribe y no siempre ha vivido en la pobreza: durante las primeras décadas del siglo pasado tuvo un auge con la explotación de oro y platino y forestales como la madera y el caucho. Hoy, la depredación ambiental es crítica y la explotación minera es mayoritariamente ilegal en un marco social de pobreza e indigencia que supera 80%, el más alto del país.

El puerto de Buenaventura es el único que tiene real jurisdicción sobre la costa. Es el municipio más pobre del Departamento con más de 60% de necesidades básicas insatisfechas, más de tres veces por encima del registrado en Cali. Pese a las inversiones y proyectos que el Gobierno adelanta, las condiciones sociales no mejoran. La exclusión y falta de oportunidades siguen imperando y abonando el terreno a una violencia desaforada y degradante.

En el departamento de Cauca predomina la ruralidad y la pobreza. Esta última supera con creces el promedio del país, siendo más grave la subregión del Pacífico. La desigual distribución en la tenencia de la tierra y la poca fertilidad de sus suelos agravan la situación en una región en la que el crecimiento del producto por habitante escasamente supera la mitad de un habitante de otras zonas del país. El sector productivo ha perdido importancia y la ha ganado el asistencialismo estatal y es creciente la expansión de la minería ilegal y el consiguiente deterioro ambiental. El mapa lo completa Nariño, en donde de nuevo la pobreza está por encima de la media y la agricultura, gran promesa de la región, ha venido en decadencia, lo cual se evidencia en el malestar de los campesinos. 

El Pacífico requiere un plan de desarrollo integral que vaya más allá de los recursos para hacer obras. Debe incluir un fortalecimiento de las instituciones locales, mucha atención a la infancia en salud básica y educación, un plan ambiental que se acomode a las particulares condiciones geográficas y mucho trabajo en mejorar la relación Estado-comunidad.

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