.
EDITORIAL No es la hora de las calificaciones, pero...
lunes, 9 de noviembre de 2020

Los estragos de la pandemia del covid-19 han dejado fuera de juego a las firmas calificadoras, pero su gestión es fundamental para el desarrollo financiero de los países

Editorial

Por ahora, Colombia saca barata la crisis económica derivada de la pandemia, no solo porque las firmas calificadoras de riesgo le han mantenido la nota al país, sino porque la deuda, el déficit y el crecimiento son manejables.

Las tres principales calificadoras de riesgo, S&P Global, Moody’s y Fitch Ratings, ya emitieron su diagnóstico sobre la economía colombiana este año y aunque hacen importantes advertencias, garantizan, por ahora, que Colombia conserva su grado de inversión.

Y no es de esperarse algo diferente por el momento que estamos viviendo. El principal impacto que ha dejado el covid-19 en la mayoría de las economías latinoamericanas se resume en elevados niveles de endeudamiento, reformulación de políticas y la ejecución de estrategias que frenen la pérdida de empleo y reactiven a la economía.

La primera en darle un espaldarazo a Colombia fue Moody’s. En julio de este año mantuvo estable la nota crediticia de Colombia en Baa2, equivalente a BBB en otras escalas, con perspectiva estable, lo que, por ahora, confirma la continuidad de la Nación como un país con ‘grado de inversión’.

En ese momento, la agencia explicó que las futuras mejoras en la calificación dependerán de factores como “la recuperación del crecimiento cercano a 3,5%; incrementar los ingresos gubernamentales, fortalecer el marco de política fiscal y retornar a una senda decreciente y sostenida de déficit fiscal y endeudamiento público”.

La segunda este año en emitir su nota para Colombia fue Standard & Poor’s (S&P Global), firma que a finales de octubre también mantuvo la calificación crediticia de grado de inversión de Colombia en nivel ‘BBB-’, con perspectiva negativa.

Claro está, también condicionó el escenario positivo de la economía colombiana. La decisión está sujeta a un cambio durante los próximos 18 meses de acuerdo con el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB). Y así lo hicieron saber: “podríamos revisar la perspectiva a estable en los próximos 12-18 meses si el Gobierno toma medidas para estabilizar la economía, mantener las perspectivas de crecimiento del PIB y fortalecer la política”.

El pasado viernes, el turno fue para Fitch Ratings. La agencia ratificó las calificaciones de incumplimiento de emisor (IDR) de largo plazo en moneda local y extranjera de Colombia en ‘BBB-,‘ con perspectiva negativa, y con ello, el país aún conserva su grado de inversión.

Lo que precisó esta firma es que esta calificación refleja el largo historial del gobierno de políticas macroeconómicas conservadoras que han apuntalado la estabilidad macroeconómica y financiera.

“La perspectiva negativa refleja los riesgos a la baja para las proyecciones de crecimiento económico y la incertidumbre sobre la capacidad de la respuesta de política del gobierno para recortar decisivamente los déficits y estabilizar y, eventualmente, reducir la deuda en los próximos años, luego del fuerte aumento de la carga de la deuda del Gobierno General como resultado de la pandemia de coronavirus”, explicaron.

Pasados los primeros tres meses de la pandemia el debate se centró en lo injusto que es que estas agencias califiquen a las economías, pero, aunque pocos crean en ellas, son las únicas que hoy en día miden el nivel de la economía.

MÁS DE EDITORIAL

Editorial 16/04/2021 No se puede caer en populismos tributarios

La tradición dicta que las tributarias llegan al congreso con una justificación de motivos, pero salen convertidas en una colcha de retazos culpable del desorden de impuestos

Editorial 15/04/2021 La dolarización, barrera contra los populismos

Ecuador entra en una etapa más cercana a los intereses colombianos, una nueva oportunidad diplomática para solucionar los problemas crónicos del suroccidente del país

Editorial 14/04/2021 Cuidado con los palos de ciego en EPM

EPM no solo es la empresa pública más importante de Medellín, sino la espina dorsal del sistema eléctrico colombiano y no se puede aceptar que su gerencia siga en el limbo

MÁS EDITORIAL