viernes, 31 de julio de 2020

El segundo trimestre de las economías globales es peor de lo esperado, no será distinto en Colombia, pero esa situación debe voltearse como una oportunidad de hacer reformas

EditorialLR

Poco a poco empezarán a llegar las noticias de los resultados de las principales economías al término de junio y darán luces del comportamiento del segundo trimestre, y no serán nada buenas. Uno de los primeros datos es del Departamento de Comercio de Estados Unidos que hizo el anuncio de que el producto interno bruto de EE.UU., es decir el valor de todos los bienes y servicios producidos en toda la economía, cayó a terreno negativo de 32,9% entre abril, mayo y junio, una caída de 9,5% en comparación con el mismo trimestre del año anterior. A los ojos de los expertos, son las caídas más pronunciadas en más de 70 años de registros. Se puede sumar a esta situación que las solicitudes de desempleo aumentaron a 1,43 millones.

Al otro lado del Atlántico, también se conoció que el producto interior bruto de Alemania, la mayor economía europea, registró en la misma línea cifras en rojo de 10,1% durante el segundo trimestre; en el primer lapso del año había registrado una contracción de 2%, lo que quiere decir que la primera economía del mundo, Estados Unidos, al igual que el motor económico europeo están tocando fondo y que esperan lo que pueda suceder en julio para ver si tocaron fondo o si se declara oficialmente la temida recesión. Si se mira la región, en particular la Alianza del Pacífico, la economía de México también muestra una contracción histórica en el segundo trimestre de 17,3% frente a la caída de 1,2% en el primer trimestre del año. El otro país que impacta a Colombia es España en donde residen más de medio millón de nacionales, se sabe que las medidas de confinamiento y parálisis de la actividad económica han llevado a una contracción intertrimestral histórica cercana a 16%, según pronósticos extraoficiales.

Lo anterior es una foto realista que tendrá repercusiones complejas en la economía colombiana por el frente de las exportaciones y la remesas. El desempleo en Estados Unidos, México, España y otros países desde donde se envían remesas y tienen tratados de libre comercio con Colombia, se va a sentir en lo que resta del año, y regiones como el suroccidente y el Eje Cafetero serán las más afectadas.

Hay dos situaciones a las que se les debe poner especial atención durante esta pandemia y mucho más después de que pase, porque eso va a suceder tarde o temprano, y es lo que tiene que ver con la globalización y la digitalización de las economías. En el primer punto, más allá de los aires proteccionistas de algunas naciones poderosas, el intercambio de bienes y servicios entre países tendrá un segundo aire espectacular en pocos años, pues está comprobado que el crecimiento económico sólido de los desarrollados y los emergentes solo se logra con economías de mercado abiertas e interdependientes; lo segundo, tiene que ver con la llamada cuarta revolución industrial que llegó para quedarse forzada por la pandemia. Cosas que se esperaban para más adelante, como el teletrabajo, la inteligencia artificial, la muerte del dinero efectivo y la instalación del comercio electrónico, fueron precipitadas por casi cinco meses de cuarentena y nada volverá a ser igual. Un país como Colombia debe aspirar a hacer las reformas necesarias para montarse en la nueva normalidad, pero al mismo tiempo tratar desde lo gubernamental que el choque económico de cifras en rojo no sea tan profundo.

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