miércoles, 25 de noviembre de 2020

Decir que la economía “oficialmente” está en recesión no es técnico, pues ninguna autoridad económica lo certificará, pero en la práctica atravesamos una crisis aguda

EditorialLR

Fedesarrollo acaba de beberse el cáliz: “el primer mes de recesión económica sucedió en marzo de 2020”, justo cuando comenzó la pandemia hace ochos meses. La pregunta oportuna es si el covid-19 acentuó la mala tendencia que se experimentaba desde final de 2018 o si todo fue de golpe y desde ese momento la economía no levanta cabeza.

El centro de investigación, en cabeza del ex director de Planeación, Luis Fernando Mejía, comenzó una tarea bien interesante para quienes siguen la bitácora económica y es que elaborará una cronología de los ciclos económicos para determinar las fases de expansión y contracción de la actividad productiva.

Lo importante de esta tarea académica es que aporta datos para evaluar los indicadores que determinan picos, valles, duración y profundidad de los ciclos económicos para poder hacer una verdadera prospectiva sobre cuándo y cómo se va a salir de los atascos o hasta cuándo durarán las vacas gordas cuando lleguen.

Para Mejía, los ciclos económicos hacen referencia a las fluctuaciones recurrentes de la actividad económica en un periodo determinado. “De acuerdo con nuestros análisis, se identifican 6 ciclos económicos en los últimos 44 años. En promedio, la fase expansiva de los ciclos económicos dura 20 trimestres, mientras que la fase contractiva dura 9 trimestres, lo que muestra una asimetría de los ciclos en Colombia”.

Así las cosas, es claro que el país está inmerso en una larga recesión desde hace tres trimestres y que la pandemia no hizo nada distinto que profundizar la desaceleración que se veía venir desde el segundo semestre de 2019; entendiendo por recesión la caída brusca de toda la actividad económica sin distinguir sectores y mantenerse así, de manera crítica, por varios meses o años con un impacto notable en la generación de empleos y en la producción económica.

Dice Fedesarrollo que si bien se identifican seis ciclos económicos entre 1977 y 2020, teniendo en cuenta los criterios mencionados antes, solamente dos se catalogan como recesiones económicas: “el ciclo de 1998-II a 1999-II y el más reciente que inició en 2019-IV en la medición trimestral y en febrero de 2020 en la medición mensual (...) El pico más reciente de la actividad económica mensual ocurrió en febrero que marca el fin de la fase expansiva del ciclo económico que comenzó en junio de 2016 y establece el inicio de una recesión a partir del pasado marzo”.

El FMI ya había alertado por la recesión mundial total desde marzo y había sugerido que los mercados emergentes necesitarán al menos US$2,5 billones para combatir este coronovirus, dinero que no iría para las economías sino para la crisis sanitaria.

El punto va a que no se pueden mezclar las dos cosas, una es la crisis sanitaria y otra la crisis económica derivada. No necesariamente son simétricas en todos los países, pues el manejo del covid-19 difiere de país en país, incluso en algunos como Perú o España, se cruza un tercer elemento como es una crisis política.

Ahora bien se puede decir que Colombia, muy a pesar de su crisis sanitaria y de su recesión económica, no la ha sacado tan cara y las cosas van saliendo poco a poco; lo único que hay que recomendar es el impulso que debe hacer el sector productivo en estos momentos en medio de una ayuda decidida del Gobierno Nacional a través de seguridad jurídica, tributaria y de orden público.

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