lunes, 2 de marzo de 2020

El país muestra buenas cifras en casi todos los fundamentales económicos pero, aún hay mucho por crecer. Para algunos empresarios ellos van bien, pero el país va mal ¿cómo se explica?

EditorialLR

A solo cuatro semanas de que termine el primer trimestre del año hay varias cosas sobre las cuales se debe llamar la atención para ir enderezando lo caminos. La primera -y más importante de cara al clima económico del país- es la que tiene que ver con la percepción de los empresarios y de los gremios que los agrupan sobre el rumbo de Colombia. Cuando a cualquier banquero, industrial, empresario o emprendedor se le pregunta en una encuesta, sondeo o para una entrevista en un medio de comunicación sobre cómo van sus negocios, sus resultados o sus planes de expansión, no duda en decir que todo va viento en popa, que mejor imposible; pero cuando se le pregunta sobre cómo va el país, no duda en decir que muy mal. ¿Cómo se entiende esta suerte de bipolaridad empresarial?

Todo parece indicar que la célebre frase del exdirigente gremial ya desaparecido, Fabio Echeverry Correa, de que “la economía va bien, pero el país va mal”, ya hace parte del ADN empresarial colombiano y que ese marcado individualismo está afectando la hoja de ruta que deben tener un país más colectivo donde prime el interés general y no el particular alejado de sectarismo y la politiquería que tanto daño nos ha hecho durante décadas, pero sobre todo esa opinión describe que lo importante es hacer negocios particulares sin que prevalezca el futuro del país en todas sus dimensiones.

El más reciente Invamer Poll es una muestra de ello y se convierte en el mejor ejemplo de esa bipolaridad económica, financiera o empresarial que está signando el destino del país en el mediano plazo. El estudio, el más antiguo del país que evalúa la opinión pública, muestra serias incongruencias en las opiniones de los colombianos. En una de las preguntas centrales: ¿usted está satisfecho con su estándar de vida, es decir, con todas las cosas que puede comprar y hacer?, la mayoría 55% dice estar de acuerdo. El porcentaje pasó de 43% a 55% durante los últimos dos meses, pero en otra pregunta 85% de los encuestados señala que el costo de vida está empeorando. Además, a pesar de estar satisfecho con el estándar de vida, 73% expresó que la economía está empeorando. No hay nada de coherencia entre la realidad y las opiniones; es como si el mantra de que el país va mal, pero la economía mejora sea una maldición que no deja empujar para el mismo rumbo; es más que no deja creérnosla.

El país económico (sector privado) debe ser consciente de que es el motor que le genera la tracción a la generación de empleo, que es el que paga el grueso de los impuestos, y lo que no es menor, es la espina dorsal del verdadero desarrollo en innovación y tecnología, pero para que tanto el sector público como el país político, tienen el mismo carro del crecimiento, debe haber un solo discurso constructivo. Muchos gremios y algunos empresarios no pueden seguir diciendo que ellos van muy bien pero que el país no les sigue en el mismo camino; es una idea que no puede seguir marcando las relaciones con el Ejecutivo y que en el mediano plazo puede ser muy dañino para alcanzar un verdadero desarrollo. Una vez más: las cifras económicas muestran mucha mejoría, hay cosas por hacer aún, no obstante los retos son enormes en una sociedad polarizada en la que los líderes políticos son constantemente ridiculizados sin mirar de cerca la calidad de su gestión.

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