lunes, 27 de julio de 2020

Son urgentes las reformas pensionales en toda la región, pero hay que tener mucho cuidado cuando se generalice la idea de permitir retirar una parte del ahorro pensional

EditorialLR

La pandemia en América Latina ha sido de tal magnitud que ha forzado reformas pensionales a la carrera en varios países de la región. En la Alianza del Pacífico, solo Colombia y México aún no enfrentan proyectos de ley formales en sus congresos, mientras que Perú fue pionero de esa idea y en Chile es una realidad muy polémica poder retirar 10% de los montos depositados en las Administradoras de Fondos de Pensiones para hacer frente a la situación de las familias. En el caso peruano se puede retirar de forma extraordinaria hasta 25% del ahorro y hasta un máximo de US$3.700 por persona. Esta tendencia no es un asunto solo de países pobres. Un estudio elaborado por la Ocde le da paso a esta posibilidad que no puede ser copiada en bruto, pues cada país es diferente. “Los acuerdos de ahorro para la jubilación que acumulan activos para respaldar los ingresos futuros de la jubilación, ya sea beneficio definido o contribución definida, están experimentando una tensión sin precedentes debido al covid-19 y la recesión económica relacionada”. Finlandia, Australia, Francia, Islandia, Portugal, España y Estados Unidos son algunos de los países que lo permiten u otorgan préstamos que salen de los fondos pensionales, pero todo depende de los regímenes pensionales de cada economía.

La Corte Constitucional ha actuado en ese sentido y está protegiendo el ahorro de las personas como un bien superior, en ese sentido declararon inexequible algunos decretos la semana pasada, pues el Ministerio de Hacienda ya había dispuesto de algunas acciones parientes para financiar la crisis y si la cartera de economía echa mano de fondos, por qué los dueños del dinero no lo pueden hacer, dictaría un razonamiento. Es factible que antes de generalizar la idea se empiece por pensar dejar que los colombianos que alguna vez cotizaron en los fondos privados o en Colpensiones y dejaron de hacerlo, puedan retirar ese dinero que termina en unos fondos generales y el ahorrador “temporero” se olvida de reclamarlo o evita toda la burocracia que le impide recuperar su dinero. El otro caso es que cuando un fondo privado no brinde unos mínimos de rentabilidad, el cotizante también pueda no pagar administración. Son muchas las ideas que se pueden ir tejiendo solo con leer qué está pasando en países similares al nuestro.

Lo que sí es un craso error es vender la idea de que se puedan hacer retiros parciales o totales de las pensiones, “comida de hoy, hambre de mañana”. Una sugerencia que en medio del populismo campante puede polarizar más al país y liquidar una buena parte del capital de trabajo de los fondos privados como protagonistas del mercado secundario y de la financiación de grandes obras de infraestructura. Lo importante es planear el futuro y eso no se puede hacer sin ahorro a largo plazo; los regímenes pensionales existen en los Estados de bienestar para que los trabajadores gocen de un buen retiro con todas las condiciones de calidad de vida. No podemos olvidar que de los 6 millones de colombianos que tienen la edad para pensionarse, solo 2 millones lo consiguen, es decir, uno de cada tres tiene acceso a una pensión. Un debate que no puede ocultarse, pero con todas las cartas sobre la mesa para evitar que las discusiones sean ideologizadas y usadas con fines políticos.

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