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EDITORIAL Hay que cruzar los dedos para llegar a 2%
jueves, 16 de noviembre de 2017

La economía creció en el primer trimestre 1,3%, en el segundo 1,2% y en el tercero 2%, pero el pronóstico para todo el año no alcanza 2%

Editorial

Joseph Stiglitz, uno de los economistas más mediáticos premiados con el Nobel ha venido criticando sistemáticamente el Producto Interno Bruto como termómetro para medir la economía de los países, plantea que el indicador no incluye la distribución de la riqueza y que hay que tener en cuenta el ingreso medio per cápita, la sostenibilidad y la distribución. Su comentario lo sustenta planteando que “la creciente mecanización y el aumento de la productividad en la industria ha superado la demanda, lo que alimenta el desempleo y que los trabajadores tengan que pasarse al sector servicios (...) Si el crecimiento económico se encuentra por debajo de 3% o 4% no se crea trabajo neto y la única manera es incrementar la productividad, lo que no es una buena solución”.

El profesor de la Universidad de Columbia argumenta que “es irónico que la situación del mundo hoy sea así porque hemos tenido un gran aumento de la productividad, lo que debería haber conllevado un incremento del nivel de vida de las personas”.

Hay varias corrientes de economistas más modernos que han propuesto nuevas formas de medición de las economías de los países que trasciendan el PIB. Se abre una corriente en particular de quienes trabajan en la idea que la distribución del ingreso es la meta de toda economía y que este debe ser el capítulo que más pesa, noción que en nada tiene que ver con el ingreso per cápita tradicional que se desprende del PIB. De nada vale un Producto Interno Bruto per cápita alto, si la distribución del ingreso es inequitativo, pues al final de cuentas siempre se trabaja por el bienestar de las personas. Bienvenidas sean todas las posturas de escuelas y profetas de la economía; entre tanto es lo único que por ahora nos dice que Colombia para este 2017 tendrá un crecimiento bastante mediocre que no le aportará en nada al bienestar de las personas.

Los únicos logros de un crecimiento del PIB entre 1,8% y 2% es que mejoró la tendencia, pues ahora todos los sectores repuntan; que estamos por encima de la media en la región y en el mundo, y que nunca hemos tenido crecimientos anuales negativos en la historia reciente. Pero estas cifras macro no le dicen mucho a la gente y a los mismos inversionistas, quienes están inmersos en una noción generalizada de que todo anda mal; la incertidumbre campea y las deudas son los patrones reinantes para hacer las ecuaciones económicas del otro año.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística dio a conocer el dato de crecimiento del tercer trimestre: 2%, cifra superior a la de los primeros seis meses del año. Una buena noticia que rompe con las rachas bajas. No obstante, este ha sido el segundo crecimiento más bajo desde 2010; el otro fue en 2016 cuando la economía solo logró una variación de 1,2%. En años anteriores, como en 2011, 2013 y 2015 las cifras se ubicaron en 7,9%, 6,1% y 3,3% respectivamente. No todo el crecimiento está en manos del Gobierno Nacional, el sistema financiero y los empresarios tienen mucho que aportar, pero sí es cierto que el Presidente y sus ministros son quienes organizan el escenario o el contexto para que se puedan hacer nuevos negocios, más plantas, exportar más, contratar más personas, todo ello bajo un marco de seguridad y crecimiento abonado por el Ejecutivo. Aún el Gobierno no se ha acabado.

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