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EDITORIAL Era una carrera que hay que terminarla bien
sábado, 13 de febrero de 2021

La derrota del covid era una carrera por la vacuna que enfrentó modelos de negociación de los países, y la que Colombia ya perdió, ahora hay que recuperar el tiempo perdido

EditorialLR

Hace un año cuando se desató la pandemia derivada del coronavirus, los países líderes en la ciencia médica y las multinacionales farmacéuticas también empezaban una carrera paralela y en simultánea contra el letal virus, pues en la medida que el covid avanzaba y crecía con su estela de muerte y destrucción, éstos países desarrollados o pioneros y éstas novísimas corporaciones, iban investigando en tiempo real para dar con una vacuna que no solo fuera un gran negocio, sino que le devolviera a la humanidad una tranquilidad perdida. China y Rusia, como estados abanderaron las investigaciones como gobiernos, pues aún son países totalitarios; al tiempo que empresas del sector productivo como Pfizer, AstraZeneca, Jannsen, filial de Johnson & Johnson y Serum Institute de India, entre otras, enfilaban todos sus esfuerzos, recursos y capacidad científica para llegar primeros a la meta de la vacuna. Entre tanto, otra carrera se iba formando en un carril distinto, pero con la misma meta: acceder a la ansiada vacuna. Dicha competencia era la de los países de frontera, emergentes o subdesarrollados que están llamados a ser gregarios y que no tenían más opción que aliarse o tomar el camino de negociar solos la vacuna para su población. Colombia entró en una incipiente alternativa de negociar al lado de los países de la Alianza del Pacífico, que no avanzó porque la Organización Mundial de la Salud, OMS, les recomendó asociarse al mecanismo de negociación, Covax, al lado de 186 países que firmaron participar de manera equitativa en la negociación con al menos 15 proyectos de desarrollo de biológicos. La geopolítica volvió a dar la razón que más que dinero hay que tener aliados y los países que, además del Covax, decidieron negociar directamente con corporaciones y gobiernos lograron mayor éxito con su modelo de negociación “bifocal”. Pero no hay que llorar por la leche derramada y ahora el Gobierno Nacional se tiene que concentrar en que la población colombiana reciba la dosis, o las dosis, cuanto antes; si bien los niveles de contaminación han bajado y las muertes están cediendo, la economía sigue sumida en un letargo que poner en tela de juicio la promesa de crecer el PIB más allá de 4%.

La pandemia obligó a que Colombia pusiera a prueba y demostrara que tiene un aceptable sistema de salud y ahora tendrá que poner a funcionar su red de vacunación que es muy bueno de cara a lo que se hace cada año. Claro que importa que no hayan llegado las vacunas, aunque ya nada se puede hacer; la tarea en adelante es vacunar bien y ser masivos en la tarea. No es bueno comparar a Colombia con Chile o Perú, países similares que están vacunando a miles cada día, lo que se debe hacer concentrarse en la vacunación urbana y posteriormente no dejar ni un solo rincón del país sin que las personas en riesgo reciban la dosis. Sólo cuando se esté en medio de esa “operación vacuna” la economía empezará a recobrar la dinámica esperada para que marzo y abril sean los meses que marquen un nuevo comienzo. Manejar los contagios y responder a los enfermos era una carrera; la otra era la negociación; y esta tercera competencia que es vacunar va a salir mucho mejor, por el solo hecho de que Colombia ha tenido más tiempo de preparación y cuenta con un sistema probo para hacerlo.

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