jueves, 18 de julio de 2019

El FMI respalda la tesis de que el dólar está sobrevalorado lo que perjudicaría las exportaciones estadounidenses, una manera de darle la razón a la guerra comercial de Trump

EditorialLR


Antes de que Christine Lagarde entregue la dirección del Fondo Monetario Internacional el próximo septiembre, dicha banca multilateral regentada siempre por europeos deberá referirse oficialmente en torno a la guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra China. Ciertamente, tanto el FMI como el Banco Mundial no se han manifestado frente al hecho económico más importante de los últimos años y las repercusiones que éste ha tenido sobre la economía global. No obstante, esta semana la banquera francesa -a través de Gita Gopinath, economista jefe del FMI- ha reconocido que el dólar está sobrevalorado entre 6% y 12%, una afirmación que es todo un acto de legitimación de las políticas emprendidas por Estados Unidos en contra de China, una vez le puso aranceles a miles de productos generando un efecto dominó que hoy tienen el comercio mundial en una suerte de “calma chicha”.

Dice el FMI que “mientras, el euro, el yen y el yuan estarían en línea con los fundamentales, el dólar está claramente sobrevalorado, una afirmación que se alinea con las políticas de Trump “en su utilización de los aranceles para resolver los desequilibrios comerciales; el Fondo sí parece apoyar la tesis de que el dólar está por encima de su valor comercial, lo que perjudicaría las exportaciones estadounidenses”. La consecuencia de esta guerra es que otros mercados emergentes están devaluando sus divisas frente al dólar para poder tener espacios en las exportaciones, situación que ha desfigurado la naturaleza del comercio mundial. Dice la agencia Reuters que a la luz del informe The Fund’s External Sector hay una clara muestra de cómo los superávit se concentran en el área del euro y economías como Singapur, mientras que los déficit persisten en Estados Unidos, Reino Unido y algunas economías emergentes. Un espaldarazo a que al final del cuento y de todas las críticas el Presidente de Estados Unidos camina a la reelección con gran respaldo a sus inicialmente criticadas políticas de proteccionismo y agresión.

En las mismas líneas, el Fondo advierte de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China puede tener un costo global de US$455.000 millones el próximo año. Gopinath plantea que “es imperativo que todos los países eviten políticas que distorsionen el comercio”. Y agrega: “elevados aranceles se asocian con precios elevados para los consumidores y pesan sobre el comercio global, la inversión y el crecimiento, además de erosionar la confianza y distorsionar las cadenas de suministro”. Los aranceles de la guerra comercial entre Estados Unidos y China pueden recortar el crecimiento mundial 0,5% en 2020, advertencia que se cierne como una nueva amenaza sobre la recuperación y el crecimiento sostenido. Ese tipo de pronunciamientos de la banca multilateral le hacen un flaco favor al clima de los negocios internacionales y refuerzan las políticas proteccionistas que han tomado fuerza los últimos años.

Ojalá la nueva cabeza del FMI se aparte de ese tipo de respaldos dada su competencia técnica en los países en donde interviene. De momento, la Junta Ejecutiva del FMI ha puesto a David Lipton como director gerente interino del organismo, mientras los gobiernos europeos adelantan el proceso de selección del remplazo de Lagarde, que debe estar listo antes de que termine el año.

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