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Cuatro meses para mejorar el camino de 2026
Quedan poco más de cuatro meses para enderezar las cargas económicas, y que en un nuevo ambiente, las empresas puedan recuperar, no solo el crecimiento, sino la esperanza
La economía colombiana cambia de capitán de barco. Arranca un nuevo periodo presidencial que se extenderá hasta 2030 bajo el liderazgo de Abelardo De la Espriella, un outsider de la política con orígenes en el mundo legal y empresarial. Se trata de un líder que entiende a la perfección la importancia de la seguridad para la prosperidad de los negocios y la economía de mercado. Además, como contribuyente y generador de empleo, conoce el reto de crear empresa; él mismo ha sostenido sus proyectos sobre las altas cargas impositivas que, a lo largo de muchos gobiernos, han asfixiado a los colombianos que mueven el mundo empresarial, financiero, académico y de las industrias creativas.

El gabinete ministerial diseñado por el nuevo presidente tiene, como todos, sus luces y sus sombras. Existe una mezcla de experiencia y juventud que puede llevar la economía a buen puerto. El ajuste fiscal que tanto se ha promocionado es, quizás, la tarea más fácil, ya que solo depende de la coherencia del ministro de Hacienda. Sin embargo, el núcleo de la nueva administración debe venir de la mano de las ideas de los jefes de las carteras de Energía, Industria, Agro e Infraestructura.
Las otrora locomotoras de la reactivación económica deben empezar a trabajar sin dilación, en una suerte de pesos y contrapesos que se traduzcan en nuevos aportes al Producto Interno Bruto (PIB). Ministerios como los de Ambiente, Salud o Educación son transversales y servirán de apoyo a las carteras que tienen la responsabilidad de tirar del carro. La construcción, las minas, las vías, los aeropuertos, los sistemas de riego y todas aquellas obras que generan crecimiento deben empezar a andar con más acciones que promesas. De esta manera, el desarrollo económico será una realidad para las 20 millones de familias que existen en Colombia.
A este 2026 solo le faltan cuatro meses: tiempo suficiente para empezar a mostrar resultados, pues «al desayuno se sabe lo que será el almuerzo». Aunque poco se sabe sobre el Plan Nacional de Desarrollo, es casi seguro que los ministerios enfocados en el crecimiento jugarán un papel importante en la estructuración de la hoja de ruta de este gobierno que ya comenzó. La campaña ha terminado, el diagnóstico está más que claro y el retrovisor ya no sirve para nada; todas las acciones gubernamentales empiezan, desde ya, a recaer sobre el nuevo ejecutivo. La pugnacidad política y la guerra abierta con los opositores deben pasar al archivo, pues la nueva administración fue elegida para mostrar resultados y desatrasar las políticas públicas enfocadas en el desarrollo que fueron los lunares del gobierno saliente.
Las autoridades económicas tienen el imperativo de aprovechar estos cuatro meses de 2026, procurando que en el último trimestre del año la economía crezca a 6% o 7% abandonando la mediocridad de 2,5%, para que el próximo año Colombia ocupe los niveles más altos de crecimiento en su PIB. Ya no existirá la excusa de que Ecopetrol está mal manejado, de que los empresarios cargan con demasiados impuestos o de que hay regiones aisladas capturadas por la delincuencia.
El nuevo marco de país debe ser otro, demostrando a los colombianos que ideologizar la economía es solo una manera de mantener la pobreza anclada para conseguir electores. Lo único que se le puede decir al oído a los nuevos gobernantes es que empiecen a actuar inmediatamente, sin detenerse por los palos en la rueda que siempre pondrán los opositores.
El gobierno entrante se ha demorado en anunciar los pilares de un próximo ajuste fiscal que no tiene alternativas, eso sí, con ideas que no lesionen el crecimiento