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EDITORIAL

Consumidores deben sentir la rebaja de tasas

sábado, 28 de marzo de 2020

La Junta del Banco de la República acaba de reducir las tasas a casi la inflación anual, lo que se convierte en un espaldarazo al consumo, le toca a los bancos hacer la transmisión.

Editorial

Desde el 30 de abril de 2018, las tasas de interés del Banco de la República al sistema financiero se mantuvieron quietas en 4,25%, generando una estabilidad inédita en el manejo monetario colombiano.

Hasta antes de la crisis del Covid-19, la tendencia de los bancos centrales emergentes era subir sus tipos un poco, con el fin de apaciguar algunos aires inflacionarios que se empezaban a respirar en el ambiente, pero la precipitada crisis que nadie vio venir de China llevó a que los sistemas financieros del mundo empezaran a poner su grano de arena para sobrellevar la situación y muchos gobiernos a echarle mano a las políticas monetarias para sobrellevar una tragedia que amenaza con extenderse hasta bien entrado el segundo semestre. Colombia no ha sido la excepción y ya se escuchan voces que le exigen al banco central independiente que se meta la “mano al dril” y ayude en la penosa coyuntura.

Recordemos que la única institución hija de la Constitución del 91 que goza de credibilidad férrea es el Banco de la República y que su independencia es la garantía del manejo ortodoxo de la economía, hasta ahora. Muchos ex funcionarios de toda la vida y varios economistas le han pedido al Emisor acciones concretas, incluso, hasta prestarle dinero a la Nación y otros más descabellados emitir; todo un polvorín de consejos sacados del siglo XIX y comienzos del XX, cuando la Junta era un apéndice del Gobierno Nacional y hasta los cafeteros tenían asiento en la banca central. Las cosas han cambiado y el Banco le aportó a la Nación $6,9 billones en 2019 de sus utilidades, parecido a Ecopetrol, pero su aporte es fundamental para las golpeadas arcas.

Al cierre de este marzo terrible para el sistema sanitario mundial y para la economía, la banca central colombiana redujo 50 puntos básicos las tasas de interés, poniendo el valor que el Emisor les presta a los bancos en 3,75%, la cifra más baja en seis años. El punto no es la simple rebaja, es que la inflación anual entre febrero de 2019 y febrero de este año va en 3,72%, la de año corrido ha subido a 1,09%, lo que quiere decir que la variación de precios está levemente por encima, situación que nunca antes se había presentado.

La última vez que las tasas de interés estuvieron tan bajas fue en febrero de 2016 cuando rondaban 3,50% y la inflación año corrido ascendía a 6%, en ese momento la variación de precios anualizada (febrero de 2016) fue de 7,59%, en pocas palabras el había un gap superior a cuatro puntos, una realidad que ahora no se da y que puede verse en favor de los consumidores.

Muy pocas veces en la historia económica de Colombia había sucedido esto y hay que tener cuidado con abrir las mieles de los créditos baratos, pues con la avalancha de subsidios y ayudas por parte del Estado y el sistema financiero puede incubarse la peligrosa cultura del no pago que llevaría a otra crisis.
Y una conclusión final que puede resultar contradictoria: la acentuada baja de tasas del Emisor a los bancos se debe transferir a los cuentahabientes muy pronto para que el mercado se reactive en los meses finales del año.

No sobra puntualizar que el Banco de la República debe seguir cuidando que la inflación no se dispare por encima de la inflación, cosa peligrosa, y que los bancos tomen este dinero barato para ponerlo en el mercado, que no se vaya a inversiones en TES.

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