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Evolución del salario mínimo en Colombia
La discusión del salario mínimo se debe modernizar y debe revisar el impacto del incremento anual en las cuentas de los generadores de empleos formales
David Card, doctor en economía de la Universidad de Princeton y profesor de la Universidad de California, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2021 por su contribución a la investigación económica a través del estudio empírico de la evolución de los salarios y el mercado laboral. Se hizo famoso por su estudio en 1994 sobre la subida del salario mínimo en Nueva Jersey, en el que concluyó que no provocó una destrucción de empleo en las cadenas de comida rápida, sino todo lo contrario.
Desde allí se enarboló la bandera entre los sindicalistas de que subir el salario mínimo no era inflacionario, tal como se argumentaba en años anteriores, pero -ahora que en Colombia empezará a discutir el incremento para 2026- vale la pena conocer la reculada que Card hace sobre sus viejos postulados.
“Ese estudio fue hace 30 años, ha habido muchos estudios posteriores relativos a subidas del salario mínimo, por ejemplo, en Reino Unido, donde lo han subido varias veces, incluso en 2018 de forma inesperada. Hoy en día, tenemos mucha evidencia de otros casos: el alemán, el del Reino Unido, muchos de EE.UU.... así que probablemente confiaría más en esos estudios más recientes. Nuestro estudio fue importante en el sentido de abrir el debate y mostrar a la gente lo que se podía hacer. Creo que la mayoría de los estudios muestran que subidas modestas del salario mínimo no tienen efectos en el empleo. Eso es así. Pero si el salario mínimo llega a un nivel tan alto que 20% de la población lo percibe, entonces, si se sube, hay buenas razones para pensar que sería muy diferente de lo que pasó en Nueva Jersey o en esos otros estudios. Por ejemplo, en Reino Unido el salario mínimo es bastante bajo, incluso ahora. En Alemania, también es bajo. Puede que sea diferente en países como Brasil o Portugal, donde está cerca de 80% del salario medio, o 75%, y donde mucha gente cobra exactamente el salario mínimo”, lo comenta en una entrevista para el periódico El Mundo de Madrid, en el que también precisa que el salario mínimo debería variar según las diferencias en el costo de vida de cada lugar.
En EE.UU., los estados fijan salarios mínimos en la mayoría de los lugares. El Gobierno federal tiene un salario mínimo, pero realmente solo se aplica en lugares con sueldos muy bajos, y luego los lugares con sueldos más altos tienen su propio salario mínimo.
Más aún, plantea que “probablemente, el salario mínimo debería variar según la inflación de cada región”, una idea que en Colombia podría debatirse, dado que no es lo mismo un ajuste del IPC más productividad en Bogotá -en donde no varía la inflación- que en Barranquilla o en Medellín, ciudades en las que el costo de vida es fluctuante, según cada caso.
Ahora que uno de los gremios más influyentes en lo político y lo económico, como es Fenalco, ha retirado su presencia en la discusión del mínimo para 2026, vale la pena tener nuevos puntos en el análisis, que siempre se precipita con un decreto del Gobierno Nacional al no conseguir acuerdos entre sindicatos y empresarios.
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