martes, 24 de marzo de 2020

Es un gran momento para ahorrar, cambiar de planes, repensar las empresas y las carreras profesionales, pero ante todo revaluar el curso de los acontecimientos poscrisis

EditorialLR

La economía mundial, sin excluir a Colombia, terminará este primer trimestre del año como uno de los más malos de la historia reciente. Los meses de enero a marzo no han sido los mejores y el efecto Covid-19 se hará sentir durante los siguientes 90 días para cerrar medio año en medio de una incertidumbre aterradora. No es sino mirar alguna de las páginas científicas sobre el balance de pérdidas de vidas humanas a causa del letal virus, que ha sometido a casi todas las economías más prósperas que hacen parte del G-20, para sacar conclusiones propias que no se apartarán de las generales que hablan de que la economía global entrará en un franco reacomodo en todos los sectores productivos. Así las cosas las buenas noticias seguramente llegarán una vez todo vuelva a un cauce casi natural.

Pero al mal tiempo hay que hacerle buena cara y hay muchos factores para así creerlo. Lo primero es que los días aciagos que aún quedan en cuarentena deben tomarse como una suerte de ahorro en transporte, comidas fuera de casa, entretenimiento externo, viajes, gasolina, usos de vehículos y demás gastos familiares imperceptibles que eran una constante. No es una forma cínica de ver la tragedia por la cual están pasando cientos de colombianos contagiados y miles de personas en el mundo, es la otra cara de la moneda que hará que la economía colombiana vuelva por sus fueros como la de mayor crecimiento en la región.

El rebote económico es una realidad, va a pasar, ojalá muy pronto. Mientras tanto, las personas afectadas en lo económico pueden entablar con sus bancos los refinanciamientos de sus créditos en mejores condiciones; al tiempo que los pequeños y grandes empresarios tienen a su disposición muchas líneas de créditos blandos y en mejores condiciones para que no tomen medidas drásticas de ahorro como puede ser el despido de empleados. La emergencia económica dará resultados si se aprovechan sus medidas para mejorar la situación económica. La devolución del IVA a los más necesitados, la reconexión de los deudores de agua, la refinanciación de créditos, son solo algunas de las situaciones inéditas que se deben aprovechar y que mejorarán los ingresos de las familias más necesitadas.

El país no puede quedarse en medio de la tragedia, debe seguir andando el camino del desarrollo, pero para alcanzarlo se necesita de líderes visionarios que sean conscientes de que este es un punto de quiebre sin precedentes, que nada volverá a ser igual y que cosas tan simples como el trabajo en casa, el estudio desde el hogar, la racionalización del uso vehicular particular y los cambios radicales en cosas tan simples como el saludo de beso o de mano, serán nuevas realidades que construirán una tercera década del siglo XXI bien distinta y visionaria que hará un mundo mejor, mucho más racional.

El mundo empresarial y la novísima sociedad postcoronavirus obligará al cambio de habilidades gerenciales; la misma alta gerencia que se oponía al teletrabajo y los directivos universitarios que hacían crecer sus campus y construcciones, tendrán que capitular y darle paso a la verdadera cuarta revolución industrial con todas las consecuencias que de ello se derivan, como es el paso a un renovado individualismo basado en unidades familiares como nuevo-viejo epicentro del desarrollo de las sociedades.

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