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lunes, 17 de noviembre de 2014
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Nos aprestamos a asistir en la próxima semana a un Pre-Congreso Cafetero, el cual servirá de antesala para el Congreso Nacional Cafetero, evento de nuestro gremio que será de vital importancia por cuanto se trazarán las políticas para el futuro de la caficultura. Este significativo encuentro tendrá como importante novedad la presencia de una renovada dirigencia, fruto de las elecciones pasadas en las que, no me cansaré de repetirlo, se obtuvo una de las más altas votaciones del mundo democrático, tanto público como privado. Esta renovada legitimidad de la institucionalidad cafetera, será entonces el telón de fondo y a su vez tendrá el papel protagónico para discutir ideas, replantear argumentos, exponer con juicio, respeto y ponderación, las ideas que contribuyan de manera eficaz, al bienestar de las familias cafeteras y la comunidad en general. Daremos, no me cabe duda, un nuevo ejemplo al país de disciplina democrática participativa y de rigor gremial. Los invito entonces a estar presentes en este Pre-Congreso que ajusta las cargas para el Congreso que se llevará a cabo en la primera semana de diciembre.

Nos aprestamos a asistir en la próxima semana a un Pre-Congreso Cafetero, el cual servirá de antesala para el Congreso Nacional Cafetero, evento de nuestro gremio que será de vital importancia por cuanto se trazarán las políticas para el futuro de la caficultura. Este significativo encuentro tendrá como importante novedad la presencia de una renovada dirigencia, fruto de las elecciones pasadas en las que, no me cansaré de repetirlo, se obtuvo una de las más altas votaciones del mundo democrático, tanto público como privado. Esta renovada legitimidad de la institucionalidad cafetera, será entonces el telón de fondo y a su vez tendrá el papel protagónico para discutir ideas, replantear argumentos, exponer con juicio, respeto y ponderación, las ideas que contribuyan de manera eficaz, al bienestar de las familias cafeteras y la comunidad en general. Daremos, no me cabe duda, un nuevo  ejemplo al país de disciplina democrática participativa y de rigor gremial. Los invito entonces a estar presentes en este Pre-Congreso que ajusta las cargas para el Congreso que se llevará a cabo en la primera semana de diciembre.

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En otro orden de ideas, y siguiendo a su vez los argumentos que se han expuesto en estas cartas como en otras intervenciones, es grato informarles que la Misión Rural a cargo del ex-ministro José Antonio Ocampo, fiel a su estilo prudente, austero, riguroso y ajeno al sensacionalismo, acaba de publicar el documento que sintetiza sus esperadas conclusiones. Este lleva el explícito y vinculante nombre de "Saldar la deuda histórica con el campo. Marco conceptual de la Misión para la Transformación del Campo". En 48 páginas inspiradas en la necesidad de avanzar sobre lo construido, propone un enfoque holístico para alcanzar el óptimo desarrollo agropecuario que tanta falta le hace al país, además de enumerar una serie de reformas que habrán de estudiarse y adoptarse, previa discusión, en todo el sector. Señala el documento que “El objetivo es, por lo tanto, garantizar oportunidades económicas y derechos económicos, sociales y culturales a nuestros habitantes rurales para que tengan la opción de vivir la vida digna que quieren y valoran”. Partiendo de las denominadas “tres ideas fuerza, que pueden entenderse también como los principios básicos que deben regir las políticas de desarrollo rural” plantea un marco conceptual de gran interés que le permite llegar a la formulación de “una visión de largo plazo, que formule políticas de Estado y promueva un desarrollo integral (desarrollo sostenible, en su triple dimensión de económico, social y ambiental) construido desde el territorio con una mirada del área rural que trascienda lo agropecuario” mediante una estrategia que abarca cinco áreas: El cierre del déficit y las brechas sociales, la estrategia ambiciosa de inclusión productiva, el desarrollo de una ruralidad competitiva, el desarrollo ambientalmente sostenible y una reforma institucional profunda, que incluye no solo a las instituciones públicas sino que abarca también a la sociedad civil para la formulación de políticas de desarrollo rural.

En lo que a nuestro gremio corresponde, se hacen unos reconocimientos de lo alcanzado hasta ahora y se enfatiza sobre varios aspectos en donde es necesario que hagamos ajustes y reordenaciones. Respecto al modelo educativo señala que “Un ejemplo exitoso en este sentido es la estrategia de educación rural de la Alianza entre la Gobernación de Caldas y la Federación Nacional de Cafeteros con los componentes Escuela y Café y Escuela y Seguridad Alimentaria. Este modelo integra, alrededor de la metodología de Escuela Nueva (diseñada inicialmente para el ciclo de educación básica primaria) todos los ciclos de formación, desde primaria hasta educación superior incluyendo aspectos relacionados con competencias laborales generales (liderazgo, habilidades comunicativas, auto-eficiencia y emprendimiento) y los Proyectos Pedagógicos Productivos. Estos últimos han mostrado impactos positivos en términos de generación de ingresos, asociatividad y éxito de emprendimientos futuros, así como externalidades positivas en asistencia técnica desde los jóvenes a sus padres u otros miembros de la comunidad.”

Dada su importancia y trascendencia que para el país tendrá este documento, me gustaría compartir con ustedes el siguiente párrafo que ejemplifica con claridad el deber de todo el gremio de coexistir y cooperar entre grandes y pequeños productores, aspecto que de manera natural y pacífica hemos venido construyendo en el seno de nuestra institucionalidad. Dice lo siguiente: "La visión expresada en estas tres ideas fuerzas reconoce que lo rural es estratégico para el desarrollo, no subsidiario y no solamente por razones económicas sino también por la necesidad de superar los factores históricos del conflicto y construir la paz. Esta paz parte de entender el campo como un espacio donde caben y pueden convivir armoniosamente los grandes, los medianos y los pequeños agricultores en conjunto con actores de otras actividades económicas. Para ello el Estado debe garantizar la seguridad física y la seguridad jurídica de todos, reparar a aquellos que se vieron afectados por el conflicto y apoyar preferencialmente a los pequeños y la población más vulnerable, al tiempo que provee bienes públicos que beneficien al conjunto de actores rurales. Todos los colombianos debemos entender que materializar esta visión empieza por saldar la deuda histórica con el campo".

Ya tendré ocasión de comentar este documento de la Misión Rural, así como de estudiar sus conclusiones. Mientras tanto, bienvenido sea este estudio que sin lugar a dudas servirá como un referente obligatorio para convertir de una vez por todas al agro nacional en lo que debe ser: un protagonista de primer orden de nuestra economía, un motor de progreso y un promotor de igualdad social.